Casarabe: un punto de integración cultural

Familia Loayza
Homenaje a la Unidad educativa Carlos Loayza Beltrán

La historia de un lugar en el Beni en el que pueblos indígenas originarios se unieron para integrar una escuela.

Cuando Consuelo Loayza rememora a su padre y empieza a narrar las anécdotas, los viajes a Beni, se le llenan los ojos de lágrimas; sin embargo, queda el orgullo de ser la hija de un hombre que se dedicó a la enseñanza, que con pocos recursos se atrevió a fundar un núcleo educativo en plena selva tropical, al norte de Trinidad, en el municipio que se conoce como Casarabe.
Es curioso que, aún sin conocerse, Carlos Loayza Beltrán y Elizardo Pérez sintieran, casi por la misma época, el deseo y la imperiosa necesidad de compartir sus conocimientos con las poblaciones indígenas, esclavas, en ese entonces, de patrones, de explotadores de goma y hacendados en el caso de Beni y de un sistema de pongueaje obligado e inhumano en los valles y en la zona andina.
Pérez, junto con Avelino Siñani, llevó adelante la escuela ayllu modelo Warisata (Cerca a Sorata, La Paz), que duró de 1931 a 1940.
Loayza Beltrán fundó el núcleo educativo silvícola para las comunidades indígenas, como los sirionó, en Casarabe, en 1937, la escuela fue visitada por Elizardo Pérez.
Mucho en común se puede hallar en ambos personajes: la pasión por la enseñanza, el amor al ser humano sin que importe origen o condición social, el amor por la justicia, por los niños. Amores que llevaron a ambos a casi sobrevivir, ya que invirtieron todo lo material que lograron en llevar adelante sus proyectos educativos. Hoy la escuela en Casarabe funciona y le rinde, año tras año, homenaje a su creador, mientras que Warisata, abandonada, aún no se ha convertido en el museo sobre la historia de la educación que tanto se soñó. JRH