La Mariposa Mundial, revista de literatura (2016-2017)

Rodolfo Ortiz

Jackeline Rojas Heredia

La Mariposa Mundial, no hay mejor nombre para el viaje que uno emprende al leer las delicadas y finas páginas de la mencionada revista, a través de alas de mariposa, de letras diversas, de tiempo sin tiempo, décadas, años y espacio amplio, Sudamérica. 
El lector comparte, se introduce en aquellos proyectos, sueños de jóvenes escritores, (Bohemia Andina, Gesta Bárbara), grandes pensadores, de mujeres de talante como Hilda Mundy (Laura Villanueva), de quien se reproduce un número completo de su publicación Dum Dum (Oruro, 29 de septiembre de 1935), verdadero deleite de refinada ironía junto con escritos en sus seudónimos Retna Dumila, Jeannette y la propia Mundy. 
Al llegar a la Última Sude se abre el panorama, que no es sólo un repaso por la historia de las revistas publicadas tanto en Bolivia como en Perú, es un puente literario entre ambos países que, a su vez, se nutren y alimentan. Al conocer las publicaciones entre 1916 y posteriores décadas se descubren, como explica el editor Rodolfo Ortiz, “redes, circuitos, flujos… que la pasión y pensamiento no son polos opuestos, la potencia creadora y la acción mucho menos”.
Las palabras como pájaros se posan entre las páginas, las trastocan para luego anidar en otras orillas, pensamiento, creaciones poéticas, cuentos, ensayos, un universo en el cual se observa la enorme belleza de dos países andinos que comparten más que historia. 
Una especie de mapa, de integración piramidal entre Puno, Arequipa, Cusco, La Paz, Oruro y Potosí, y luego el Gran Chaco. La publicación en octubre de 1916 de la revista Lectvra en La Paz marca el inicio; en julio de 1917 en Puno (Perú) se publica La Tea. Para el cenáculo de los elegidos, por un grupo de jóvenes reunidos bajo el nombre de Bohemia Andina, el primer número lo dirige nada menos que Arturo Pablo Peralta Miranda, quien siete años después sería Gamaliel Churata.
Acaso sea él parte de un eslabón literario y periodístico que integró al resto de publicaciones que luego se darían en ambos países, en las cuales sobresalieron plumas de grandes escritores y se fue denunciando la discriminación y la desigualdad en la que se vivía, en ese entonces, en los países sudamericanos.
“Las revistas Cunan, Bandera Roja, Argos, Chirapu, Inti, Kuntur, Dum Dum, Tempestad, El Boletín, Nova, Sísifo, Vertical, nos despiertan a un lazo que no hace traba sino nudo. El ‘pututu alocado’ de Cunan reverbera en la ‘pólvora y Carcaza’ de Dum Dum”, anuncia Ortiz.
Peralta llegó a Potosí (Bolivia) y junto con Carlos Medinaceli llevaron adelante la publicación de Gesta Bárbara (1918-1926). Arturo Peralta en ese entonces utilizó el seudónimo de  ‘Juan Cajal’. Gesta Bárbara fue posteriormente dirigida por María Gutiérrez de Medinaceli. En Oruro, la revista Argos (1923) contó con las colaboraciones de los artistas Arturo Borda y Pablo Iturri, quienes luego se harían cargo de la revista Inti.
En Bandera Roja, cuyo primer número salió en junio de 1926, encontramos los escritos y la influencia del adolescente Óscar Cerruto, cuya inteligencia empezaba a marcar terreno y a generarle algunos conflictos.
La Mariposa Mundial nos permite conocer algo de esas anécdotas, relaciones y sobre todo de aquellos primeros escritos de hombres que con sus letras aportaron a la historia y a la riqueza literaria de América latina. En las revistas peruanas, como Tempestad (de Puno, donde colaboró también Gamaliel Churata, José Carlos Mariategui-1930), Cunan, Boletín Titikaka, se descubre la estrecha relación y el nexo con Bolivia.
Luego de ese recorrido de época y añoranza, la revista de literatura que nos prestó alas de mariposa comparte un poco de Jaime Saenz, la amistad entre el escritor argentino Héctor Álvarez Murena y el escritor chaqueño Jesús Urzagasti, también algo de Arturo Borda, además de su pensamiento. Y la representación femenina que no está sólo con Mundy, sino que enternece también la conmovedora escritura de Sulma Montero. Mucho que reverbera, mucho que se descubre y redescubre en cada verso, frase, en cada poema.
Una revista que despierta los más excelsos espíritus y que permite el reencuentro con el Edén de la palabra que transforma.
“La poesía enseña a vivir, lo que plenamente entendido significa aprender a morir. ‘Es quizás sin quizás’. Aquello que nos declara invulnerables: no ilumina el camino, sino los peligros que lo adornan”, (Jesús Urzagasti-2010).  
 

Letras que permanecen y se unen como piezas de rompecabezas a la escritura actual.