OVEJAS NEGRAS ‘FUERA DEL CORRAL’

José Augusto Yáñez Vargas*

“Hay qué bonito se siente, ya estoy llegando a mi pago”, así dicta una de las estrofas con las que comienza un tema muy emotivo que precede a un retorno casi forzado y obligatorio hacia el planeta rojo; asimismo la imaginación nos permite articular las experiencias del viaje en tren junto a todas sus particularidades y sus gustitos aparte articulando otros versos como el “vuelvo al sur / como quien vuelve siempre al amor”. 
En este marco de provocación, la propuesta musical realizada por un paisano chicheño, conocido como ‘Oveja negra’, rompe con una latencia que estaba presente hace varios años en lo que se conocía como música regional sureña. Así, este innovador género, autodenominado como reggae rural, parece significar una revolución de la forma de entender la música chicheña, que de por sí adquirió una gran relevancia en un marco nacional e internacional con representantes fundantes de la música, a decir de Felipe Rivera, Alfredo Domínguez o Willy Alfaro, entre otras y otros. De esta forma, ‘Oveja negra’ (Aldrin Sivila) viene elaborando una nueva línea que influye, incluso, en la construcción del tejido social y nuestra identidad regional.
Llegando al ‘centro neurálgico’ de Tupiza nos encontramos con una escultura, realizada en madera, que resalta por el sentido y abre la mente para permitirnos interpretar este trabajo performativo desde las propias visiones del mundo realizadas por su autor, ‘Oveja negra’. Esta misma escultura (que contrasta, complementa o contradice con un monumento a José Avelino Aramayo al compartir el mismo espacio), inspiró una canción que tenía unos aires muy sugerentes y existenciales.
Desde este vértice introductorio, podemos hacer un paseo por varias facetas que nos permiten profundizar en la propuesta que bordea unos años y con mayor relevancia desde la grabación de su CD Fuera del corral, en el que se plasman una serie de canciones con mensajes complejos y directos que además rompen con una mirada simplemente regional e introduce estratégicamente problemáticas sociales que deberían llamarnos la atención a todas y todos. Además encontramos un ensamble con otros artistas, como Ramiro Alfaro e Iván Alfaro (Iván Napoleón), que por su parte nos propone la obra Napoleón se fue a Marte, articulando música y teatro con una gran maestría, constituyéndose en parte del singular y alternativo rebaño, al cual nos adscribimos muchos otros.
De esta forma, ha comenzado a ser conocida la Banda de Los Ovejas Negras, que de cuando en cuando salen del corral y realizan presentaciones en diferentes lugares del país para interpretar sus composiciones y agrupar a quienes gustamos de esta innovadora propuesta chicheña. Con todo lo mencionado, desde el mismo nombre adoptado como Oveja Negra, se hace una interpelación a una sociedad que suele caer en un adormecimiento y doble moral, pretendiendo hacernos ver siempre como la oveja blanca en el redil, sin que esto sea lo socialmente necesario sino una máscara forzosa e impuesta por el qué dirán. 
Así, en este tiempo, Oveja Negra ha aumentado su redil y ahora tenemos la presencia de Los Ovejas Negras de Tupiza, que además incluyen esa ubicación específica que irrumpe en espacios como la Fiesta de Reyes para romper con el “orden establecido”, permitiendo a nuestra población ver más allá de lo convencionalmente permitido. Los procesos sociales y culturales siempre nos sorprenden con nuevas propuestas que interpelan, deconstruyen y contrastan para seguir enriqueciendo nuestra identidad de acuerdo con la grandeza de nuestros pueblos y la complejidad de sus pensamientos.
Con lo manifestado, se conoce que Los Ovejas Negras se encuentran grabando un nuevo trabajo, y quedamos a la espera, para continuar enriqueciendo el acervo cultural de la Nación Chichas, ávidos de nuevos aires musicales que alienten el espíritu y nos permitan retornar, aunque sea de forma imaginaria, hasta el ancestral territorio chicheño.

*Sociólogo investigador chicheño.