El primer grito libertario

Waman Poma de Ayala
Manco Inca

Juan José Toro Montoya*

Se llamaba Manco Cápac y fue el segundo con ese nombre.
Su historia está estrechamente vinculada a la caída del Tawantinsuyu, que no fue efectiva con la captura y posterior muerte de Atahuallpa, sino que apenas comenzó con esos episodios.
Al momento de la llegada de los españoles, el Tawantinsuyu era un Estado que había alcanzado su apogeo. Abarcaba aproximadamente dos millones y medio de kilómetros cuadrados entre el océano Pacífico y la selva amazónica. 
La conquista de semejante territorio hubiera sido imposible para la cantidad de gente que los españoles dispusieron en un proceso que comenzó en 1526, cuando la expedición de Francisco Pizarro llegó a la Isla del Gallo, pero sólo se puso efectivamente en marcha en 1532, con el desembarco en Tumbes de una tropa de no más de 200 hombres. “Y con la firmeça que enla proffecucion dello tuvo: con la mas gente que fueron ciento y ochenta hombres y treynta y siete cauallos en tres Navios partio del puerto de Panama”, escribió el secretario de Pizarro, Francisco de Jerez, en 1534. 
Cuando los invasores tuvieron una idea de la magnitud que tenía el reino que ellos sólo conocían como ‘Birú’, optaron por desarrollar una política de alianzas con gobernantes locales que estaban descontentos con su sometimiento al inca y también aprovecharon la guerra entre Huáscar y Atahuallpa. De esa manera, las fuerzas de Pizarro se multiplicaron con la incorporación de miles de indios que se pusieron a su mando. Esto puede advertirse fácilmente en las crónicas de Jerez, Agustín de Zárate y Francisco López de Gómara.
La captura y el posterior asesinato del inca son sobradamente conocidos, pero no se puede decir lo mismo de lo que ocurrió más adelante.
“Después que Atagualpa murió, paresciéndole al Marqués (Pizarro) que para mejor poderse entender con todos los caciques de toda la tierra, porque eran muchos y toda la tierra larga y grande, que era bien nombrar él, otro Ynga allí en Caxamalca”, refiere Juan de Betanzos.
La muerte de Atahuallpa fue la prueba de que los españoles se estaban apoderando del Tawantinsuyu y eso produjo un evidente rechazo entre sus habitantes. Para disimular sus intenciones, Pizarro optó por nombrar como nuevo inca a uno de los muchos hijos de Huayna Capac, Tupaj Huallpa, también llamado Topa Gualpa o Toparpa, quien murió a poco de haber sido nombrado. La mayoría de las versiones apuntan a que fue asesinado.
Ante esa nueva acefalía, y con la intención de mantener el control en el territorio invadido, Pizarro nombró como nuevo gobernante a Manco Inca, quien de inicio cooperó con los españoles. El nuevo inca pretendía gobernar con el apoyo de los españoles y, por ello, también desarrolló una política de alianzas. Otro de los hijos de Huayna Cápac, Paulo Inca, estaba en la misma línea y llegó a colaborar incluso con Gonzalo Pizarro. 
El colaboracionismo con los españoles no arrojó los resultados esperados, así que Manco cambió de actitud y comenzó a conspirar contra ellos ayudado por algunos de sus hermanos y los orejones, es decir, los nobles cusqueños. “Mango, hijo de Guaynacapa, a quien Francisco Pizarro dio la borla en Vilcas, se mostró bullicioso y hombre de valor, por lo cual fue metido en la fortaleza del Cuzco en prisiones de hierro. Mas desde allí, y aun antes de que le prendiesen, tramó matar los españoles y hacerse rey como su padre fue. Hizo hacer muchas armas de secreto y grandes sementeras para tener el pan abasto en las guerras y cercos que poner esperaba. Concertó con su hermano Paulo, con Villaoma y Filipillo que matasen a Diego de Almagro con todos los suyos en los Charcas”, refirió López de Gómara en 1552.
En el siglo XVIII, en su Historia de la Villa Imperial de Potosí…, Bartolomé Arzáns no sólo refirió el levantamiento de Manco Inca, sino que lo incluyó en la lista de gobernantes del Tawantinsuyu: “El 14° rey del Perú (aunque ya como se ve estaban en el reino los españoles) fue Mancco Ccápac, segundo de este nombre, hermano de Huáscar y Ataw Wallpa, que se había escapado del fratricida. Éste, luego que vio muertos a sus hermanos, tomó la borla o corona en Jauja y allí esperó a los capitanes y gente de guerra que había enviado Ataw Wallpa contra las alteraciones del Quito, que a las noticias de prisión de su rey venían a grandes jornadas y hallándolo muerto dieron obediencia a Mancco Ccápac. Trató luego este rey de hacer cruel guerra a los españoles, y después de aquel alzamiento general con que alborotó este reino (Y tanta sangre se derramó de españoles, pues murieron más de 800 de ellos y muchos millares de indios, teniendo cercado en Lima al marqués Pizarro muchos días, y con grande peligro y aprieto de aquella ciudad se retiró a Vilcabamba)”. 
Ya en el siglo XXI, Tristan Platt, Thérése  Bouysse-Cassagne y Olivia Harris escribieron que “Manqu, con el apoyo de Willaq Uma, se había levantado contra los Pizarro, declarándose Inka desde su refugio de los Yungas orientales y tendiendo un cerco alrededor de la ciudad del Cusco”.
El alzamiento de Manco Inca fue planificado no sólo para expulsar a los españoles, sino con el propósito de lograr la reconstitución del Tawantinsuyu. La mayoría de las versiones al respecto apunta a que el autor intelectual del levantamiento fue Vila Oma. “Mango inga dejó concertado con Villaoma, su hermano, que en un día señalado matasen a los cristianos que estaban en el Perú, y que el mataría a don Diego (de Almagro) y a los suyos; lo cual no pudo efectuar, y el hermano hizo el levantamiento que adelante se dirá”, escribió Agustín de Zárate. 
La rebelión se extendió a los cuatros suyos. Tristan Platt, Thérése Bouysse-Cassagne y Olivia Harris afirman que “para sublevar el Qullasuyu, Manqu nombró en Vitcos a uno de sus más fieles hermanos, el orejón Tisuq, ‘grandísimo enemigo de los cristianos’” mientras que en la relación o declaración que el hijo de Manco Inca, Tito Cusi Yupanqui, hizo a Lope García de Castro en 1570 se refiere que “de los Chinchai suyo envió Vila Oma a Coyllas y a Osca y a Coriatao y a Taipi que traxiesen la çente de aquella parçialidad; de los Cullasuyos fue Liclli y otros muchos capitanes para que traxiesen la çente de aquella parcialidad. A Condesuyos, Surandaman, Quicana y Suri Vallpa y otros muchos capitanes; y los de Andesuyo, Rompa Yupangui y otros muchos capitanes para que todos estos, cada suyo por sí, juntasen la çente neçesaria para el effeto”.

*Periodista, investigador y escritor.