Ojo: ¡Muerde!

Elsa Claro, Cubadebate

A la amplia y malsana incertidumbre provocada por sus múltiples desenfrenos, Donald Trump añadió una gravísima imprudencia política con el abandono del pacto nuclear con Irán. Salvo los sionistas (que sí tienen cabezas nucleares no declaradas ni sujetas a control), nadie concuerda con un hecho que aísla a Estados Unidos y le resta credibilidad.
Lo hace en vísperas de negociaciones con la República Popular de Corea, país con suficientes registros infaustos provenientes de Washington como para albergar grandes dudas e inseguridad sobre cualquier oferta o promesa que le hagan desde allí en lo adelante.
Ocurre también mientras se mantiene atascada la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, porque le quieren imponer a Canadá y México, máximas solo beneficiosas para la parte norteamericana, y en una etapa en que la estrategia migratoria de Trump malquista los vínculos no solo con su vecino inmediato del Sur, sino con toda Centroamérica.
La salida del Acuerdo de París, destinado a la protección medioambiental del planeta, fue una de las primeras rupturas de compromiso realizadas por Trump. Con similar ligereza inhabilita la participación en el Acuerdo Transpacífico suscrito junto con otros 11 países y rompe otro gran pacto comercial con Europa, en aquel momento en etapa conclusiva. Le puso freno, además, a la normalización de relaciones con Cuba con pretextos inverosímiles.
A escala interna ha hecho todo lo posible por destruir cuanto le antecediera y no se detiene ante aciertos civilizados. No otra cosa es el pacto con los persas, uno de los tratados internacionales que califica entre los de mayor importancia logrados en mucho tiempo.
La mayor parte de la bancada demócrata estadounidense critica este último acto del Presidente y los europeos no bendicen tampoco la decisión, sabedores de que incrementar la política de acoso hacia Teherán atenta contra las mejores opciones de paz en la región y a mayor escala.
Tampoco se digiere bien que las autoridades norteamericanas se sientan con derecho a amenazar a las empresas del Viejo Continente, dado que Trump y sus funcionarios repiten a golpe de tuits que todos cuantos hagan inversiones o actúen relajando el boicot planeado, sufrirán sanciones también. 
La amenaza de penalizar a sus propios socios provocó que Federica Mogherini, jefa de la diplomacia de la Unión Europea, se declarara “particularmente preocupada” ante el retiro estadounidense de un convenio avalado por la ONU.