La conspiración contra Venezuela

Adán Chávez Frías

Estamos en la semana decisiva para el proceso electoral del 20 de mayo, en el que reafirmaremos el carácter profundamente democrático de la Revolución Bolivariana. Observamos en la etapa final de esta intensa campaña la indiscutible disposición del pueblo venezolano a ejercer su derecho al voto como herramienta para la búsqueda de soluciones en la actual coyuntura.

La mayoría de la población está consciente de la trascendencia de estos comicios en los que nos jugamos el futuro de la patria, la posibilidad de desarrollo económico durante las próximas décadas y la estabilidad política de la nación.

Sin embargo, en estos últimos días también se intensifican las amenazas de EEUU y sus aliados en contra de nuestro sistema democrático.

El lunes 7, el vicepresidente norteamericano, Mike Pence, dio un agresivo discurso en la Organización de los Estados Americanos (OEA), donde solicitó la expulsión de Venezuela del organismo, sanciones conjuntas para nuestro país y la conformación de un grupo de presión política y financiera para derrocar al presidente obrero Nicolás Maduro. No es de extrañar que lo primero que exige la Casa Blanca es la suspensión de las elecciones presidenciales del 20 de mayo.

Y es que le tiene temor, pánico, al pueblo venezolano. Saben que en las urnas se decidirá la continuidad del proyecto socialista bolivariano; saben que Venezuela seguirá siendo ante el mundo un referente de la resistencia y la lucha anticapitalista y antiimperialista.

En ese contexto, quedará demostrada en la reunión del denominado Grupo de Lima la conspiración internacional de la derecha hemisférica contra la democracia venezolana.

Esa facción de gobiernos proimperialistas, conformada por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía, intentará tomar acciones para sabotear el proceso electoral del 20 de mayo criminalizando al alto gobierno, a los dirigentes bolivarianos y al Estado venezolano.

Este mal llamado grupo debería ser catalogado como el cartel trumpista de la restauración neoliberal en América Latina. Sólo por citar unos pocos ejemplos, que son muchísimos, cómo pueden Brasil, México, Perú o Colombia cuestionar la democracia venezolana.

¿Se olvidan acaso de que en Colombia también a pocos días de unos comicios presidenciales le preocupa a la ONU el incremento del asesinato de líderes sociales en 2017 y en lo que va del presente año? ¿Acaso desconocen que en México renunciaron más de 80 candidatos a alcaldes para las elecciones del 1 de julio por temor a ser víctimas del asesinato político y que este sábado fue asesinado el candidato de Morena a la Alcaldía de Guanajuato, José Remedios Aguirre? ¿Son estos países los que dictarán cátedra a Venezuela sobre la transparencia y las garantías en un proceso electoral?

Tal y como lo han reiterado funcionarios y asesores de la administración Trump, EEUU no quiere una solución constitucional y democrática para el complejo escenario que, sin duda, atraviesa nuestro país.

La Casa Blanca sigue apostando por un golpe de Estado, así lo han dicho abiertamente la embajadora estadounidense ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley, quien aseguró durante su intervención en el Consejo de las Américas en Washington que “es hora de que Maduro se vaya”; el senador republicano Juan Cruz y Roger Noriega, quienes intentan involucrar a nuestros cuerpos militares en una llamada “solución de la crisis venezolana”.

Esta posición de Washington es un signo peligroso y negativo para toda la región, pues el Departamento de Estado en su reedición de la Doctrina Monroe, con la CIA como ente ejecutor, intenta poner en práctica un nuevo Plan Cóndor para reimponer a sangre y fuego el neoliberalismo económico.

Estamos seguros de que no lo conseguirán. Nuestros pueblos no retrocederán y no cederán en las conquistas obtenidas durante más de una década de gobiernos progresistas y de izquierda. Daremos la batalla en cualquier escenario, pero especialmente defenderemos nuestro derecho a la paz, a la soberanía y a la democracia.

Aquí no podemos bajar la guardia. Debe estar atenta la inteligencia y la organización popular con el llamado que hizo la Embajada gringa en Caracas a sus conciudadanos para estar alertas ante posibles eventos violentos antes y después del 20 de mayo. Guerra avisada no mata soldado. No permitiremos ninguna provocación que pueda entorpecer o poner en riesgo las elecciones del domingo.