Vivienda para quienes carecen de un techo

Un informe del viceministro de Pensiones y Servicios Financieros, Óscar Ferrufino, desvela que entre 2014 y 2018 los créditos de vivienda social fueron financiados con $us 2.607 millones y dieron techo propio a 57.452 familias (aproximadamente 287.000 personas).

Los datos oficiales señalan que de ese total, 34.732 familias (61%) accedieron a un crédito de vivienda con una tasa de interés anual regulada de 5,5%, mientras que 16.764 (29%) obtuvieron un préstamo con 6% de interés y 5.956 (10%) con una tasa de 6,5%.

La Ley de Servicios Financieros regula una tasa de interés de 5,5% cuando el monto del préstamo es inferior a $us 83.812; el interés sube a 6% si el monto llega a $us 124.896; y se aplica 6,5% en caso de que el préstamo llegue como máximo a $us 151.190.

Una de las preocupaciones del gobierno que lidera el presidente Evo Morales es que las y los bolivianos que carecen de techo propio accedan a una vivienda digna, y para ello ha implementado políticas sociales orientadas a allanar el financiamiento para su construcción.

En ese sentido, la Ley de Servicios Financieros creó el fondo de garantía para créditos de vivienda social (Fogavisp), norma que otorga préstamos con el 100% de financiamiento sin necesidad de pagar el 20% de cuota inicial para el inmueble que se pretende comprar, tal como ocurría durante el neoliberalismo.

En 2015, el 52% de los préstamos de vivienda social se entregó sin cuota inicial por un valor de $us 217 millones, y hasta abril de 2018 llegó a $us 882 millones. 

Ahora bien, nunca antes se implementaron políticas para encarar de manera firme y decidida el déficit habitacional en Bolivia, y cuyos beneficios alcancen a las y los bolivianos de clase media. Sólo así se entiende que se reconozca como vivienda social a una unidad habitacional valuada hasta en $us 151.190.

Es cierto que el camino es largo y lleno de pedregones, pero hemos avanzado mucho y seguiremos adelante bajo el esclarecido liderazgo de Evo, quien gobierna sin discriminar a nadie por su clase social o color de piel, como debe ser.