La derecha y el viejo Plan Cóndor

Diversas organizaciones sociales denunciaron que las acciones políticas de la derecha en la región tienen el respaldo y asesoramiento de los Estados Unidos, que ahora, mediante denuncias de corrupción y otras actividades, pretende retomar el control de gobiernos que, en los últimos años, estuvieron bajo control de partidos de izquierda.
Es en este contexto en el que se desarrollan las acciones de la derecha en Brasil. El domingo, la Cámara de Diputados del vecino país encaminó el proceso para destituir a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Es un golpe de Estado que, según el movimiento popular argentino Patria Grande, no respeta “la voluntad de 60 millones de brasileños y brasileñas que en 2014 eligieron a Dilma como presidenta”.
Hay indignación generalizada por este intento y varios líderes políticos y mandatarios de la región se manifestaron contrarios por la manera como la Cámara de Diputados aprobó un pedido de juicio político porque considera que se están vulnerando los principios de la democracia.
El debate se ha desatado e inclusive el movimiento argentino Patria Grande comparó este hecho con lo ocurrido con el Plan Cóndor y recuerda que a lo largo de la historia EEUU siempre intentó “instalar gobiernos dóciles a su política”. El gobierno de Rousseff está integrado por organizaciones de izquierda y tiene el respaldo de la mayoría de los trabajadores del Brasil, algo que seguramente no es del agrado del Gobierno norteamericano.
Un artículo de Telesur recuerda que el denominado Plan Cóndor fue una coordinación represiva entre los servicios de inteligencia de las dictaduras que gobernaban países del Cono Sur (Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia) en coordinación con Estados Unidos y la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Esta operación se dio en las décadas de 1970 y 1980 en el marco de la Guerra Fría, y tuvo como principal actor al general chileno Augusto Pinochet, en concordancia con otros dictadores de la época. Ahora la derecha internacional quiere reeditar ese viejo plan para frenar al movimiento popular.