El agua, un derecho de todos

Según diversas investigaciones, solo el 3% del agua que hay en el planeta es dulce, lo que le da un gran valor geoestratégico y comercial a este elemento. Es uno de los derechos humanos fundamentales reconocidos por la ONU en julio de 2010, pero en muchos países se ha privatizado la gestión del agua por quienes pretenden convertirla en mercancía.
La Resolución de Naciones Unidas exhorta a los Estados y organizaciones internacionales a proporcionar recursos financieros, propiciar la capacitación y la transferencia de tecnología para ayudar a los países, en particular a los países en vías de desarrollo, a proporcionar un suministro de agua potable y saneamiento saludable, limpio, accesible y asequible para todos.
Ayer, el presidente Evo Morales destacó la importancia del acceso al agua, establecido constitucionalmente como un derecho para todos los bolivianos, que debería respetarse en todo el mundo, para bien de la humanidad.
La Constitución Política del Estado reconoce, en su artículo 373, que “el agua constituye un derecho fundamentalísimo para la vida, en el marco de la soberanía del pueblo”.
El Gobierno tiene la meta de llegar con agua potable y para riego hasta 2020 al 95% de los departamentos de Chuquisaca, Pando, Tarija y Oruro. De esta manera se busca garantizar la seguridad alimentaria y se responde a una de las prioridades establecidas por los movimientos sociales, indígenas y campesinos.
No debe olvidarse que una de las causas de la migración del campo a la ciudad en el país es precisamente la falta de agua, aspecto que limita la producción y provoca en muchos casos grandes pérdidas a los agricultores. Sin duda, al impulsar los proyectos de agua potable y para riego se fortalece la economía de las familias que viven en las áreas rurales de Bolivia.