Fiesta equivocada, el nuevo amanecer en la poesía joven

Lucía Carvalho Sandóval

Muchas veces se confiesa, escucha el rumor de los lugares de la memoria que retorna y la hace evidente en la atmósfera del poemario.

Haydée Nilda Vargas*

*Filóloga

Lucía Carvalho Sandóval (24), nacida en Santa Cruz e hija del narrador y poeta Homero Carvalho, publicó el año pasado su primer libro de poemas, Fiesta equivocada. Lucía es violinista, licenciada en Marketing y Publicidad. Tiene un postítulo y diplomado en Escritura Creativa de la Universidad Privada de Santa Cruz. Ha publicado en la revista mexicana Errr Magazine y en el blog de poesía Plumas Hispanoamericanas.
Los versos de Fiesta equivocada traen a esta página un pantallazo de la “fiesta” poética en Santa Cruz. Podríamos decir “al comienzo era” el verso, el verso de José Manuel Vaca (Cañoto), guerrillero y decidor; después Marceliano Montero entrega Paquito de las Salves con versos pastoriles y locales. Rómulo Gómez deja profundas huellas a comienzos del siglo XX. Le siguen Antonio Landívar Serrate, Hernando Sanabria, entre otros; pero todos coinciden en que Raúl Otero Reiche innovó la poesía cruceña, después llegan al ritmo de movimientos literarios europeos Enrique Kempff Mercado y Julio de la Vega. 
A la transformación urbanística de la ciudad cruceña le ha seguido un cambio sustancial en la cultura. La poesía, que no es el género más leído, de pronto brota, crece y florece en completa libertad. Se publica más, aunque en pequeñas tiradas, y se la aprecia en veladas poéticas, en las que participan conocidos poetas y jóvenes creadores con intereses literarios y artísticos comunes.
Lucía Carvalho se mueve con soltura en el escenario artístico de Santa Cruz. 
Su poemario Fiesta equivocada con el aporte fotográfico de Aino Siironen es una apuesta a la transgresión y el arte (/De tú a mí/). Convierte en poesía los pequeños momentos de la vida. Muchas veces se confiesa, escucha el rumor de los lugares, de la memoria que retorna y la hace evidente en la atmósfera del poemario. Habla de verdades aparentemente sencillas con las que el lector se identifica, porque percibe la cercanía de las cosas que la rodean y estructuran su espíritu joven: 
“Este es un sueño recurrente./ Estamos limpiando las sobras de la fiesta./ Tú sostienes la bolsa y yo coloco los/ desechos, nuestros desechos…”
Como la mayoría de los poetas, Lucía reflexiona sobre el lenguaje, cada palabra dice lo que es, pero encierra algo más. El inconsciente en búsqueda de correlaciones crea lo que hacen los poetas, plasticidad y música de lo inaudible en la palabra: 
“En mi bolsillo tengo personas/ escondidas./ Mi pasado/ como un presente distorsionado./ Saltan letras… Nunca podré olvidar mi vida/ en mensajes de textos”.
Lucía representa el nuevo amanecer en la poesía joven de Santa Cruz, el destello de flashes de conciencia. El sentimiento de lo femenino con la palabra meditada, justa y precisa a la que imprime, muchas veces, un golpe de giro hacia una salida sorpresiva como en 
/Falda corta/ o /Hashtag Única y Diferente/: 
“No existo en este juego/ soy tu recurso humorístico/ soy un meme exitoso/ soy una broma de los niños rata/ este juego está hecho para ellos/ y yo soy la pelota/ no puedo ganar”. 
Lucía Carvalho crea su mundo artístico exclusivo, fruto de la simbiosis de las artes germinadas en sus sentidos, que se transforma en fiesta de la poesía. 
“¿Cuánto es tanto?/ Lo que dure un arpegio, un compás, un coro/ lo que dure una sonrisa, un rostro, una palabra/ lo que tolere el papel”.

*Filóloga