Vivir para compartir música

J.R.H
Grupo Herederos

Bolivia es un país inmensamente rico por la calidad de expresiones y manifestaciones culturales que posee, también lo es por la cantidad de creaciones y de artistas que comparten su talento. No todos son conocidos o reconocidos en el ambiente, hecho que, sin embargo, no frena el talento y el empuje creativo de quienes, sobre todo, revalorizan lo que se produce en el país.
“Abierto mi corazón, abierto de par en par. Dueña y absoluta dueña la que ocupa tu lugar, dijiste que me querías mientras te dure la vida...No han pasado dos, tres días te retiras y me olvidas”, pieza musical del compositor Bony Alberto Terán, del pueblo de Caripuyo, en el norte de Potosí. 
Una de las interpretaciones que está integrada a la reciente producción del grupo autóctono musical Herederos, dirigido por Pablo Reinaga Lupa.
El grupo se presentó dos semanas atrás en el Patio de Culturas del Ministerio de Culturas y Turismo. En la ocasión se dio a conocer la recuperación e interpretación de composiciones en quechua que provienen de las regiones de Chuquisaca, Cochabamba, Oruro y Potosí, como una propuesta que busca recuperar la profundidad de las letras y la belleza y variedad de los ritmos musicales de esas regiones.
El proyecto Herederos surgió en 2010, dirigido por Pablo Reinaga Lupa, quien nació en Llallagua y afirmó que heredó la música de sus padres, los que pertenecían al pueblo de Churisaya, en la provincia Chayanta, allá en el norte de Potosí.
“En tono de broma suelo decir que los paceños nacen con una marraqueta bajo el brazo y los potosinos con un charango”, compartió.
Reinaga atravesó muchas dificultades desde la niñez, perdió a su padre a los 11 años y poco después a su madre; durante la adolescencia invirtió sus pocos recursos para practicar la guitarra. En el colegio se desarrolló como intérprete de instrumentos de viento, como la quena y la zampoña. Llegó a La Paz de la mano de su maestro Wimar Chirere y se integró el año 1987 al grupo folklórico Norte Potosí. 
“Estuve con ellos durante un tiempo hasta la grabación de los primeros cuatro discos y la interpretación de Bien le cascaremos, tema que yo canto con Cornelia”, narró. 
Sin embargo, el año 1994, cuando el grupo estaba en pleno auge, Reinaga sufrió un terrible accidente en el que perdió a su esposa e hijo, y quedó con el brazo en pésimas condiciones. “Fueron tres cirugías, cinco años de tratamiento médico; mi brazo se quedó paralizado por 10 años y por eso dejé el ámbito musical y me dediqué a otros rubros, pero después de rehabilitar mi brazo quise retornar y en 2010 iniciamos el proyecto musical Herederos”, rememoró.
La fundación de Herederos se da luego de que Reinaga asiste al concierto Bodas de Plata de su exgrupo Norte Potosí, en el Teatro Municipal. Un breve debate entre amigos artistas lo motiva a buscar formas de recuperar los ritmos originales de varias piezas y letras de compositores bolivianos de décadas pasadas que son muy poco recordados. Además inicia su interpretación en el charango, instrumento que luego de ocho años conoce muy bien, sobre todo sus distintos lenguajes de acuerdo con la región donde se lo interpreta, con el tamaño del instrumento y el rasgueo, lo que él denomina “jalampeo”, que varía en todas las regiones de Bolivia, según el charango sea de cuerdas metálicas o de cuerdas de nailon.
Reinaga, junto a los integrantes de Herederos, reunió 100 composiciones que pertenecen a los músicos de las décadas de los años 60, 70 y 80. De ese conjunto eligieron 30 temas, los que son interpretados y grabados en dos discos con 15 temas cada uno. Producción en la que se puede distinguir la variedad que tienen las regiones quechuas, en los departamentos de Cochabamba, Oruro, Potosí y Chuquisaca.  
Hablamos de yaravíes, chunquitos, salaque, salay en su versión original; hay letras y melodías originales.  
“Acaso para que me quieras te puse puñal en el pecho…” (Tararea las melodías, una actual y la original). A la mujer le cantamos y le decimos: “de querer se quiere a la más bonita como a mi urphilita…arete quisiera ser, salay, de tus orejas pendiente para decirte al oído lo que mi corazón siente…Si tu pecho fuera cárcel y tu corazón calabozo, y yo fuera prisionero, ¡que prisionero dichoso!”.
“Los versos tan sentidos de nuestros compositores de la época, parece que hoy en día quienes componen letras andan muy dolidos del alma y de su vivencia porque ahora sólo cantan temas de decepción”, opinó, siempre con una sonrisa.
Se le preguntó entonces: ¿Cómo hace una persona que ha sufrido tanto para volver a la música?

“Yo he tenido cinco accidentes hasta el día de hoy, pero esos cinco accidentes me han enseñado a ver la vida de una manera diferente, con amor, respeto y con mucha armonía, y creo que hoy estamos y mañana quién sabe. 
Hoy tenemos que disfrutar, vivir hoy y ésa es la parte más importante de lo que aprendí. Tres veces ya resucité; mi hermana me cuenta que de niño ya había como que perecido, y en 2016 tuve un accidente del que no recuerdo nada, sólo desperté en un hospital en la ciudad de El Alto”. 
Sobre las 30 piezas musicales, Pablo Reinaga Lupa aseguró que Herederos intentó equilibrar, pero al ser los integrantes en una mayoría del departamento de Potosí, se priorizó la riqueza de esa región. “Si te vas por la provincia Chayanta, hay una variedad de ritmos; si vienes a la provincia Bustillo, cambia. Si vas a Charcas o Bilbao también; cada forma de rasgueo te transporta a distintos lugares y de esa manera hemos elegido las canciones, viendo el contexto geográfico”, concluyó.
Los que quieran adquirir la reciente producción de Herederos pueden llamar al número de celular 78996107.

J.R.H.