Vigencia de los DDHH y reducción de la pobreza

El gobierno del presidente Evo Morales expuso los grandes avances en materia de respeto a los derechos humanos en Bolivia, durante una reunión que los ministros de Relaciones Exteriores, Fernando Huanacuni, y de Justicia, Héctor Arce, sostuvieron el martes en Washington, Estados Unidos, con la presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Margarette Macaulay.

Huanacuni informó que en el encuentro que la delegación boliviana sostuvo con Macaulay se le extendió una invitación para que en fecha aún por definir, la CIDH sesione en Bolivia y durante su permanencia pueda tratar temas trascendentales en materia de defensa y vigencia de los derechos humanos.

Además, durante su permanencia en Washington, Huanacuni y Arce también se reunieron con el secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien elogió los logros económicos y sociales del gobierno del presidente Evo Morales.

Es plausible que Almagro —más allá de las diferencias políticas que mantiene con el Jefe de Estado boliviano— reconozca que Bolivia dio pasos trascendentales a favor de los sectores sociales secularmente marginados por el viejo Estado republicano, colonial y racista.

En este contexto, cuando los miembros de la CIDH sesionen en Bolivia tendrán la oportunidad de conocer de cerca no sólo las políticas económicas y sociales a favor de los sectores más vulnerables de nuestro pueblo, sino la plena vigencia de los derechos humanos, de los derechos de los pueblos indígenas y de la Madre Tierra, y de la preeminencia de los tratados internacionales de defensa de los derechos humanos respecto de nuestra Constitución Política del Estado.

Y debido a que la situación de pobreza es una flagrante violación de los derechos humanos de quienes la padecen, entre 2006 y 2017 Bolivia redujo ese flagelo social a su nivel histórico más bajo: 36,4% respecto al 59,9% que en 2006 dejó el neoliberalismo, según una reciente Encuesta de Hogares del INE.

La reducción de la pobreza no es fruto de la casualidad, sino de la recuperación de la riqueza y su redistribución justa; es consecuencia de la implementación de una política de justicia social, gracias a una sólida economía en crecimiento.