Como nunca, la educación recibe atención del Estado

Hace cuatro días y en conmemoración del Día del Maestro, el presidente Evo Morales anunció la inversión de Bs 36,9 millones en la construcción de cinco unidades académicas y escuelas de formación de maestros en igual número de regiones del país.

“Hoy estamos desembolsando al Ministerio de Educación para que se adjudique a las empresas que construirán esas unidades educativas”, dijo el Jefe de Estado, en un acto que se llevó adelante en instalaciones de la Escuela Superior de Formación de Maestros Enrique Finot de la ciudad de Santa Cruz.

Los cinco centros educativos serán edificados en Caranavi (La Paz), Cercado (Tarija), Machacamarca (Oruro), Lorenza Congo (Beni) y en Concepción (Santa Cruz).

No obstante, esa millonaria inversión es consecuencia de una política educativa que desde hace 12 años construye infraestructura escolar, da formación complementaria a los maestros, paga el Bono Juancito Pinto y crea miles de nuevos ítems para garantizar un sistema educativo universal y gratuito.

Durante el gobierno del presidente Evo Morales se construyeron 5.020 unidades educativas, más de 132.000 maestros recibieron formación complementaria y se redujo a cero el número de maestros interinos que en 2005 sumaban 18.440. 

Además, en términos de asignación presupuestaria al sistema educativo, Bolivia ocupa el segundo lugar en América Latina —sólo superado por Cuba— con el 7,7% respecto de un importe total agregado de Bs 284 mil millones del Presupuesto General del Estado para 2018. Es decir, la educación boliviana cuenta con un presupuesto asignado de casi Bs 22 mil millones.

Los recursos destinados a la educación son producto de la recuperación y la industrialización de los recursos naturales, de una millonaria inversión pública, de la fortaleza de una economía que ha permitido que Bolivia lidere durante cinco años —cuatro de manera consecutiva— el crecimiento de la economía regional.

Y quienes cuestionan la actual política educativa inclusiva pecan de soberbia, perfidia e ignorancia, diseminan medias verdades y mentiras completas. Ellos no aceptan que como nunca ocurrió en el pasado, con Evo Bolivia asumió que la educación hoy sí es la más alta función del Estado y actúa en consecuencia.