Expresiones de la radicalidad

*Luis Camilo Romero

Hoy estamos asistiendo a la dramatización agitada de una casta colonial y racista, que tiene el legítimo derecho a “patalear” por haber perdido una parte de sus “mercedes, sus encomiendas, sus pongos y sus negocios” con el dinero del Estado, y lo que más hiere a su sangre azul es el olor a tierra, el olor a coca que circula en todas partes.

Esta nueva estirpe, después del 21 de febrero de 2016, articuló una serie de movimientos proclives a la oposición boliviana con disfraz de “respeto a la democracia”, con el nombre de “plataformas ciudadanas”, cuya élite política tiene “su” concepto de democracia, y sus operaciones se encaminan a deslegitimar la gestión gubernamental, no le interesan los datos del crecimiento económico, de la inversión estatal; en resumen, no les importa nada, unas anteojeras cerraron el ángulo de la realidad y solamente ven el objetivo por derribar bajo la consigna del NO.

Los pregoneros de esa democracia, aquellos que nunca se anotaron en las luchas por la recuperación de la democracia, ahora lloran por su “muerte”, por ello habría que decirles que se ahorren el luto y los rostros compungidos, porque el fallo del TCP devolvió al pueblo —depositario del poder— la capacidad de decidir el gobierno que quiere, eso es democracia y no una componenda de las élites partidarias, como antaño.

Estas “plataformas”, muy citadinas, con la ayuda de sus medios, la Iglesia jerárquica y otros movimientos de oposición, hoy se reclaman de abanderados de la democracia. Pero también habrá que decirles que deben tener presente que la democracia se ejerce, no se anula, que la democracia y su institucionalidad tienen una base y es el respeto.

Estas agrupaciones nos recuerdan al tiempo de la conspiración abierta de los años 2007-2008, cuando se trató de partir el país; son tres vertientes que intentan imponer su mensaje a la No repostulación de Evo Morales como lo fueron, a principios de año, los cívicos, organizaciones nucleadas en la Coordinadora Nacional de Defensa de la Democracia (Conade) y las mismas plataformas ciudadanas. 

Los unos no funcionan con los otros; por el lado de los cívicos, en Santa Cruz no tienen peso en sus convocatorias si no tienen a estas plataformas, que ya se han nucleado en una coordinación y mantienen reuniones con organizaciones de fuera del Comité para garantizar que otras organizaciones ­—como transportistas y gremiales— se unan y respalden sus movilizaciones.

Hay otras plataformas que prefieren mantenerse al margen del Comité, pero que de igual manera trabajan para que Evo Morales no se repostule. Según ellos, el núcleo que los une es la democracia, el respeto al voto y el sometimiento a la Constitución de nuestros gobernantes. 

Su consigna es “No es No”, y en La Paz, sobre todo en la zona Sur, es muy fuerte. Estas plataformas trabajan en coordinación con comités y para generar acciones de movilización, que confluyen en las plazas de las capitales y ciudades secundarias, recurren a consignas haciendo uso del lenguaje procaz, racista y radical.  

Otras admiten que tienen dificultades de no tener una organización absoluta, porque hay actores que aún desconfían y ven que hay muchos políticos que quieren capitalizar el trabajo de las plataformas y acumular la actividad del 21-F. Muchos de sus activistas dicen que su acción política está al margen de los políticos que buscan reflotar en el futuro escenario electoral.

Estas plataformas tienen su modus operandi, de ahí que varias asociaciones cruceñas se unieron a decenas de organizaciones de todo el país y coordinan su trabajo a través de las redes sociales. Algunas de las actividades que ya se hicieron en Santa Cruz son la bicicleteada o el anillo de luz, y en Cochabamba, con base en la zona de la Recoleta, los hijitos de papá, que no pasan de 10 a 15 miembros, dicen tener actividades planificadas, pretextando “reforestar” el Tunari. 

Lo que está claro es que son expresiones con el mismo tinte de lo que fueran esas jornadas previas a la realización de los estatutos autonómicos en las regiones del oriente del país el año 2008, con fuerte dosis de racismo en sus manifestaciones callejeras; sus estribillos y cantos ya se han particularizado en movimientos similares a las guarimbas de Venezuela, que el pasado año trataron, mediante la violencia, de hacer arder ese pueblo.

Nada es gratuito en estos tiempos, bien sabemos que detrás de estas plataformas está un gran padrino que las alimenta, fortalece y “provee” de recursos, pero también sabemos, como los mismos partidos opositores, que al no contar con una propuesta de país, su único método es la violencia. 

*Comunicador para América Latina y el Caribe.