Olañeta, maestro de la intriga ¿o el partero de la independencia?

Gonzalo Pérez Bejar

José Joaquín Casimiro Olañeta y Güemes fue un factor determinante en la independencia de la República de Bolivia (6 de agosto de 1825).

Fue sobrino del general español Pedro Antonio Olañeta, que estuvo al frente del Ejército realista para aplastar movimientos libertarios como el del 27 de mayo de 1810 en Cochabamba. Durante la Guerra de la Independencia, Casimiro se desempeñó como secretario privado de su tío.

Olañeta fue un destacado miembro de la Asamblea Deliberante de 1825 y tuvo un rol activo en la creación de varias instituciones de la nueva República, además se desempeñó en los tres poderes del Estado.

Fue ministro en varios gobiernos, también diputado en varias legislaturas, al igual que miembro y presidente de la Corte Suprema de Justicia.
Su obra ha sido juzgada con más severidad que ponderación, y es uno de los pocos casos de personalidades que gozaron del perdón y aprecio de sus contemporáneos, y el castigo de los historiadores.

El historiador José Luis Roca (1) afirma que los distanciamientos políticos de Olañeta se debían más a los cambios de rumbo de los presidentes y caudillos que a sus ambiciones personales.

Los presidentes lo buscaban para mejorar la calidad de sus equipos de gobierno, pero sabían que no era un incondicional y que podía ser un severo crítico, y llegado el caso era un formidable adversario.

Por todo ello, titularía en 1978 sencillamente: Olañeta, artífice de Bolivia.

INDEPENDENCIA DE BOLIVIA

El historiador José Alberto Diez de Medina (2) sostiene que el Libertador Simón Bolívar no estaba de acuerdo con que las provincias ejerzan su soberanía y menos en la creación de una república. Pero el Mariscal Sucre se encontraba bajo la influencia del doctor Casimiro Olañeta, creador en 1820 de la “Logia Patriótica”.

“Casimiro Olañeta era un joven intrigante, turbulento, ambicioso, de carácter revolucionario y de ideas liberales que ocultaba al tío; todos estos patriotas trabajaban para separar al General de la obediencia al Virrey, y formar un núcleo de resistencia en las provincias altoperuanas”, refiere.

Afirma que “era el maestro de la intriga política” y que obró como independentista fanático e inescrupuloso al provocar la profunda ruptura de relaciones entre su tío, el general Pedro Antonio Olañeta, y el virrey José de la Serna.

Diez de Medina reseña que esa intriga posibilitó el triunfo en Ayacucho frente a la no presencia del general Pedro Antonio Olañeta.

Luego se dirigió al Mariscal Sucre, primeramente mediante cartas y finalmente con visitas en las que ponderaba la actitud del Mariscal de Ayacucho en pro de la idea de reunir las provincias altoperuanas con el fin de que se pronuncien sobre su destino.

Pensó en la independencia del Alto Perú instando a los comisionados de Chuquisaca y La Paz a que en sus discursos no dejen de insistir en la creación de la República, amén de los elogios, loas y aplausos al Mariscal.

Al arribar el Mariscal Sucre a la ciudad de La Paz, después de un viaje triunfal, donde fue recibido con bombos y platillos, y una innumerable muestra de afecto y de agradecimiento de caballeros, damas y pueblo en general, decidió tomar la resolución definitiva de emitir el Decreto del 9 de febrero de 1825 con sus amigos, y fiel hasta la muerte, así lo demostró con el gestor del triunfo de Ayacucho.

Charles Arnade (3), autor de La dramática insurgencia de Bolivia, sostiene que Olañeta, junto con Manuel María Urcullo y José María Serrano, formaba parte de los denominados “doble cara”.

Consolidada la independencia de Bolivia, Olañeta lideró el descontento de la población hacia las tropas del Ejército colombiano que se había quedado en el territorio y que protagonizó una serie de motines contra el Mariscal Sucre, que tuvo que salir de Bolivia.

Arnade, en otra de sus investigaciones, expone que “todavía no se ha escrito el estudio crítico definitivo sobre Olañeta (...) a pesar de todo es el principal creador de Bolivia” (4).

Notas:

(1) Publicado en el blog de Wordpress, marzo de 2014.

(2) Publicado el 30 de marzo de 2015 en  El Diario.

(3) La dramática insurgencia de Bolivia, de Charles Arnade. Librería Juventud, 1979.

(4) Charles Arnade, Estudios Bolivianos, 1953-1959.