El primer paso contra la hegemonía chilena

La decisión del Gobierno peruano de abaratar hasta en 30% los costos de operación en el puerto de Ilo es el primer gran paso para romper en el futuro la hegemonía de los puertos chilenos para la exportación de la carga boliviana a los mercados de ultramar.

Es tal la trascendencia, que el presidente Evo Morales saludó la disminución en las tarifas en el puerto de Ilo —asumida por el gobierno del mandatario peruano Martín Vizcarra— no sólo porque es favorable para el comercio exterior boliviano, sino porque apuntala la integración de dos países hermanos.

“Saludar y agradecer la apertura del hermano país vecino, Perú, que anunció la disminución en 30% de sus tarifas en el puerto de Ilo para las exportaciones bolivianas. Es una medida favorable para el transporte de toda la carga boliviana que saldrá a través de este puerto peruano”, escribió Evo en Twitter.

En 2017, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Marco Antonio Salinas, advirtió que la capacidad de los puertos chilenos había sido rebasada y que Bolivia debería buscar puertos alternativos. Ese año, el volumen de exportaciones e importaciones bolivianas por puertos chilenos fue de 3,6 millones de toneladas métricas (TM).

Si bien es cierto que es ingenuo pensar que en el mediano plazo Bolivia pueda trasladar todo su comercio de exportación e importación de puertos chilenos hacia los peruanos, es innegable que el acuerdo sobre Ilo es el primer paso para romper la hegemonía chilena sobre la carga boliviana.

Además, esa dependencia se evidencia mucho más cuando hay paros y huelgas en los puertos chilenos, lo que atenta contra la balanza comercial boliviana.

En ese marco, Bolivia y Perú acordaron en abril una tarifa preferente para la carga boliviana en el puerto de Ilo, rapidez en el despacho y almacenaje adecuado.

Ahora bien, la señal de que Bolivia comenzó a navegar con vientos favorables ha sido la primera importación de 17 mil toneladas de mercadería por Ilo en abril pasado, con costos y tiempos reducidos. Es decir, se vislumbra una alternativa para romper los esquemas y la hegemonía de los puertos chilenos, y esto es totalmente plausible.