La izquierda está viva en América Latina

Sergio Alejandro Gómez

El resultado de las elecciones mexicanas otorga un amplio mandato al candidato progresista Andrés Manuel López Obrador para cumplir su agenda de cambios y  hacer frente a la corrupción, la violencia y desigualdad con un Estado fuerte y políticas sociales efectivas.

Más de la mitad del electorado le dio la espalda a los partidos tradicionales y escogió un político contrario al statu quo.

Al mismo tiempo, su victoria envía una clara señal sobre la vitalidad de los movimientos que se oponen al neoliberalismo en América Latina, contrario a la sentencia de defunción que se había decretado prematuramente contra los gobiernos progresistas y de izquierda en la región.

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el partido fundado por López Obrador hace cerca de cuatro años, tuvo que superar la guerra sucia y la campaña de miedo de la derecha y los grandes medios de información.

Ni el gurú de la propaganda negra, el venezolano J. J. Rendón, ni los especialistas en manipulación de la opinión pública a través de las redes sociales pudieron encauzar el descontento de los mexicanos con su sistema político y sus deseos de cambio.

El avance de la izquierda mexicana, si bien es el más notable, no es único en el nutrido ciclo electoral de 2018.
Incluso en los países donde ganó la derecha este año, los partidos progresistas alcanzaron notables resultados que llevan a pensar en un escenario más reñido de cara al próximo ciclo.

Así ocurrió en Chile, donde la noticia en la primera vuelta fue el 20% de los votos alcanzados por el Frente Amplio de Beatriz Sánchez, que la ubicó en un tercer lugar y a las puertas de la segunda vuelta.  A pesar de la victoria en el balotaje del derechista Sebastián Piñera, su gobierno se verá obligado a pactar con distintas fuerzas para llevar adelante las políticas.

El resultado de la izquierda chilena tiene aún más mérito en el país que se muestra como la vitrina del neoliberalismo en la región y donde la oposición política fue sistemáticamente diezmada por la dictadura militar del pasado siglo.

En Colombia, uno de los países más conservadores de la región, Gustavo Petro ganó un histórico segundo lugar en la primera vuelta de los comicios presidenciales y pasó al balotaje contra el candidato uribista, Iván Duque.