Lenín Moreno al servicio de las grandes potencias

Víctor Alonzo Gutiérrez Flores

 

El tremendo viraje que dio el ahora presidente de Ecuador, Lenín Moreno, se ha constituido en uno de los más claros y más sorprendentes virajes hacia la derecha de los que se haya tenido memoria en esta región de Latinoamérica, sobre todo de un presidente en ejercicio; recordemos que Lenín Moreno fue acompañante de fórmula del expresidente Rafael Correa, a quien luego terminó sustituyendo en la conducción de Ecuador, como ocurre en la actualidad. Estamos casi seguros de que Rafael Correa jamás imaginó que su más estrecho acompañante, una vez en el ejercicio de la presidencia de Ecuador, optaría por echarse en brazos de las grandes potencias, y así jugar el rol de ‘intermediación’ en el marco de las políticas injerencistas a las que ya nos tiene casi acostumbrados históricamente el país más poderoso de la tierra, como lo es Estados Unidos de Norteamérica.

No es extraño que el actual vicepresidente del país del norte haya estado hace pocas semanas de ‘gira’ por Ecuador, recordemos que en Ecuador se encuentra emplazada una base militar norteamericana, como la de Manta, con la pretensión de intentar dar un ‘zarpazo’ al hermano país de Venezuela. Por estas connotaciones es que como latinoamericanos nos preocupa el triste papel que hoy desempeña Lenín Moreno en la América del Sur.

Pero, como siempre, en la historia suceden a veces acontecimientos políticos ‘no previstos’ por los eternos invasores, y ahí tenemos para beneplácito de todos los latinoamericanos el resonante triunfo electoral obtenido por López Obrador en México, quien con su triunfo por supuesto que automáticamente nos envía un mensaje de unidad, respeto a la autodeterminación de los pueblos, triunfo político que sin duda comenzará por equilibrar las cosas en esta parte del mundo. 

Victoria electoral que por las múltiples implicaciones que conlleva es saludada y celebrada por todos aquellos que nos consideramos como hermanos de la gran patria latinoamericana, triunfo electoral que a su vez se convierte en una especie de acicate para seguir adelante allá donde nos encontremos como verdaderos militantes del cambio y la revolución.

A quienes con seguridad la victoria obtenida por López Obrador les “aguó la fiesta” fue a los instrumentos locales de los acostumbrados a “repartirse el mundo”, en el caso de Bolivia ésta si es una mala noticia para la ‘nueva derecha boliviana’, disfrazada hoy día de ‘plataformas ciudadanas’, aquellas que deambulan por las calles balbuceando “Bolivia dijo no”, convirtiéndose penosamente en los chilenófilos del siglo XXI en el interior de nuestro país, mostrando y exhibiendo sin rubor alguno que son la fiel expresión de la antinación, de la antipatria, que se atreven a ‘cuestionar’ la realidad actual que hoy atraviesa Bolivia, cuando fueron ellos quienes en el pasado inmediato hicieron cuanto pudieron para poner a Bolivia de rodillas y al borde la miseria.

Por eso es importante el triunfo de López Obrador en México, porque con su presencia será mucho más difícil que los invasores eternos lleven a cabo sus planes de expansión y dominación, porque desde México hasta Tierra del Fuego los verdaderos latinoamericanos estamos obligados a dar batalla por el respeto a la libre autodeterminación de los pueblos, a luchar contra la abierta intervención que nunca dejan de planear quienes se creen con el derecho de ‘gobernar’ al mundo entero.

Puestas así las cosas, le será muy difícil a Lenín Moreno servir como punta de lanza a los apetitos imperiales, razón demás para entre nosotros corregir los errores que siempre se cometen en procesos de cambio que se impulsan, de ejercer la crítica y autocrítica para superar y/o enmendar errores, de ser firmes como el Che para sacar adelante a nuestra patria.
*Diputado nacional.