José Ballivián, gestor del primer nacionalismo

Gonzalo Pérez Bejar

La fiebre amarilla fue la batalla que José Ballivián y Segurola no pudo vencer como lo hizo en los campos de Ingavi frente al Ejército peruano, al mando del general Agustín Gamarra, a poco de haber sido derrotada la Confederación Perú-Boliviana, creada por el Mariscal Andrés de Santa Cruz.

Muy joven (13 años) formó parte del ejército realista, en el Regimiento Extremadura.

Años después, se dio cuenta que su lugar no estaba en las filas españolas y tomó contacto con los revolucionarios, de esa manera se incorporó a la guerrilla de Ayopaya, unidad irregular de los rebeldes.

Participó en el combate de Coloni, allí cayó prisionero de los realistas y fue llevado a Santiago, de donde escapó y retornó a Bolivia.
Ballivián fue el noveno presidente que gobernó Bolivia después de la salida de Santa Cruz, en 1839.

Junto con José Miguel Lanza fueron los únicos veteranos de la Guerra de la Independencia que participaron en la Asamblea Deliberante que se reunió en Chuquisaca el 10 de julio de 1825. Fue nombrado diputado por el departamento de La Paz y uno de los que gestaron el nacimiento de la nueva patria (6 de agosto de 1825).

No existen antecedentes de que Ballivián haya formado parte del grupo de doctores chuquisaqueños, conformada por José María Serrano, Casimiro Olañeta, Manuel María Urcullu y José María Mendizábal, que redactaron el texto constitucional.

Participó en la batalla de Yungay como comandante de la División del Centro, acción bélica que terminó con una derrota y, por lo tanto, la desintegración de la Confederación Perú-Boliviana.

La Asamblea Constituyente nombró por tercera vez presidente provisional a José Miguel de Velasco, pero como fue omitido el nombre de Ballivián para la vicepresidencia, éste se sublevó.

Agustín Gamarra, mandatario de Perú, alarmado por los sucesos en Bolivia y con el pretexto de que se trataba del regreso de Santa Cruz, invadió el territorio nacional sin atender a la intervención conciliatoria de Ballivián, que le ofrecía seguridades.

En tales circunstancias y cuando la nueva autoridad se aprestaba a la defensa, Velasco, con un gesto patriótico, cedió sus fuerzas destinadas a la reconquista del poder para efectuar un solo frente contra el enemigo común.

Ballivián, al mando de cuatro mil combatientes, se enfrentó con las tropas invasoras en los campos de Ingavi. Allí Gamarra encontró su muerte y el ganador persiguió a las derrotadas fuerzas peruanas hasta sacarlas del territorio, luego firmó con ellas el tratado de paz en Puno. (1).

PRESIDENTE

El historiador Víctor Peralta sostiene que la burocracia estatal fue el más importante soporte político que hallaron los caudillos bolivianos para sostenerse en el poder.

“Bajo el gobierno del general José Ballivián, ninguna de las medidas dispuestas para reducir la inmensa carga burocrática, especialmente en el sector militar, tuvo éxito”, sostiene.

El nuevo gobierno consolidó el nacionalismo, se concentró en el desarrollo del país y fortaleció las políticas de minería, ya que aumentó los bancos mineros de rescate y desarrolló una veta de proteccionismo económico a través del incremento de impuestos de importación de varios productos. Éstos son algunos rasgos que definen este período en el que comenzó el auge de la producción de cascarilla o quina que se usaba en el mundo como medicamento para curar la fiebre terciana.

En su gobierno mejoró notablemente la recaudación de impuestos y estableció una severa administración de los fondos gracias a la organización impuesta por su ministro de Hacienda, Miguel María de Aguirre, quien estableció el sistema de partida doble para la contabilidad fiscal (2).

Notas (1) Red Educa

(2) Historia de Bolivia, texto compilado por Diego Murillo, Carrera de Ciencias Políticas UMSA.