Con Evo, Bolivia sube la esperanza de vida

La esperanza de vida es un índice que determina cuánto se espera que viva una persona en un contexto social determinado, pero dependerá del sexo, nivel de educación, condiciones sanitarias, medidas de prevención, nivel económico, atención de la salud como política de Estado y de otros factores sociales que contribuyen al bienestar de la población.

La esperanza de vida, la educación y el Producto Interno Bruto (PIB) componen el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que tiene como objetivo evaluar la calidad de vida de los países del mundo.

Además, informes de organismos como la Comisión Económica para América Latina (Cepal), la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) corroboran que en Bolivia la esperanza de vida aumentó más que en la mayoría de los países latinoamericanos en los últimos 12 años.

En ese contexto, el exministro de Economía Luis Arce Catacora destacó hace un par de días que “si la esperanza de vida de un niño que nacía en Bolivia en 2005 era de 63,5 años, la esperanza de vida de un niño que nace en Bolivia hoy es de 69 años”.

Por su parte, datos de la OPS/OMS son mucho más alentadores. Su representante en el país, Fernando Leanes, dijo a mediados de 2017 que “la esperanza de vida promedio en Bolivia de 2005 a la fecha se incrementó más que en la mayoría de los países, aumentó seis años, los bolivianos viven seis años más”. 

Según datos de la OPS/OMS, si en 2005 la esperanza de vida en Bolivia era de 63,5 años, durante el gobierno del presidente Evo subió hasta los 71 años. 

Sea como sea, ¿qué hizo la Bolivia de Evo para dejar de ser un país con la ‘menor esperanza de vida de la región’ que nos dejó el neoliberalismo?

En el marco del nuevo Modelo Económico, Social, Comunitario y Productivo, la nacionalización de los recursos naturales permitió el crecimiento sostenido de la economía, la ejecución de políticas sociales, la redistribución de la riqueza, el acceso al agua potable, al saneamiento básico, a la vivienda social, al empleo y a la seguridad alimentaria, lo que redundó en la mejor calidad e incremento de la esperanza de vida. Sin duda, es la Bolivia del cambio.