Franz Tamayo, grandeza adelantada a su tiempo

Familia Tamayo

Jackeline Rojas Heredia

Hace un año, Regina Portocarrero Tamayo, nieta de Franz Tamayo Solares, el escritor más polémico y uno de los intelectuales más grandes que tuvo Bolivia, se hallaba en proceso de consolidar una nueva obra sobre la vida y producción literaria de su abuelo, aquélla que desmitificase al autor y aclarase varias de las cuestiones que se observaron, sobre todo, en la producción amplia del escritor y periodista  Mariano Baptista Gumucio; sin embargo, la muerte inesperada no le permitió completar el trabajo, hoy en manos de sus hijos.
En simultáneo, la Universidad Franz Tamayo, que este año celebra 25 años, decidió invertir en un libro que resumiese lo más importante de la historia y aporte del escritor. Y a iniciativa de la rectora Verónica Ágreda, y con la edición del escritor y antologador Homero Carvalho, inició la recopilación de ensayos y aportes de escritores e investigadores sobre Tamayo.
La obra, que  aún no tiene fecha de presentación, será para que los estudiantes de la mencionada universidad conozcan a quien denominan su mentor. 
Este espacio quiere destacar parte del contenido de ese trabajo como parte del homenaje a la ciudad de La Paz, rememorando a uno de sus hijos más amados, Franz Tamayo Solares, y en memoria de la inquieta nieta, Regina Portocarrero Tamayo.
Francisco José Tamayo Solares nació en la ciudad de La Paz el 28 de febrero de 1879. Sus padres fueron el escritor y político Isaac Tamayo y Felicidad Solares. Su primer nombre fue cambiado años después por el de Franz.
Obtuvo su título de abogado en un examen de excepción rendido en la Universidad Mayor de San Andrés y durante su estadía en Europa cursó estudios de Filosofía, Literatura, Ciencias Políticas, griego y latín. En 1898 publica Odas, en el que intentó plasmar la historia del país en poesía. 
En 1910 dirige el periódico El Diario. En 1912 publica el libro Creación de la pedagogía nacional, que contiene los 55 editoriales que aparecieron en ese medio del 5 de julio al 22 de septiembre. 
Ya en 1910 se preguntaba: “¿Qué hace el indio por el Estado? Todo. ¿Qué hace el Estado por el indio? ¡Nada!”. También ese año se casa con Luisa Galindo, una hermosa mujer de pollera.
En 1913 es elegido por primera vez diputado por la ciudad de La Paz. En 1915 fundó El Fígaro y escribe el lema del periódico: “Burlándome de los lobos, desafiando a las protestas, presto me río de todo para no tener que llorar”.
En 1917 publica La prometheida o las oceanides (tragedia lírica).
Parte de su pensamiento analítico y crítico se conoce a través de lo que publicó en El hombre libre, el 23 de junio de 1917. “Mientras siga llevándonos como una llama recóndita la sed de mando, sed de honores, sed de gloria, sed de oro; mientras concibamos la política como aventura aleatoria en que puede satisfacerse sin trabajo real ni esfuerzo positivo todas las necesidades de nuestra vida, mientras no matemos para siempre el odio, espectro famélico que ha hecho de nuestras almas su cueva y su guarida, mientras tanto de eso, vano será que intentemos verdaderas democracias e instituciones libres”.
Entre 1920 y 1921, formó parte de la delegación que representó a Bolivia ante la Liga de las Naciones Unidas, antecesora de la ONU, invocando la revisión del tratado de 1904 con Chile. En 1932 publica Scherzos. El Partido Republicano Genuino, en el gobierno en 1934, lo elige como candidato a la presidencia, acompañado de Rafael Ugarte (cuñado del presidente Salamanca) como candidato a la vicepresidencia. El candidato opositor es José María Zalles por el Partido Liberal. Fue presidente electo de la República en los comicios del 11 de noviembre, pero el 27 de igual mes derrocan al presidente Salamanca mediante un golpe militar y anulan las elecciones.
Sobre él escriben muchos intelectuales nacionales e internacionales. Oscar Cerruto dijo: “Si bien Jaimes Freyre es la primera dignidad del modernismo en Bolivia, su condestable y su poeta cimero, Tamayo es la mayor figura intelectual del siglo y medio de la República, con una personalidad avasallante, una obra de poesía que, si prescindimos de sus altibajos y de su intrincación léxica, es una de las más profundas que se hayan escrito en América”.
Tamayo se adelantó a su tiempo en muchas cuestiones, un ejemplo de ello es su pensamiento completo y lúcido sobre la fe en Jesús: “Jesús no habita en el cielo azul, más desierto y más implacable que todo el Sahara, Jesús no está enclavado en el leño más infamante de todas las picotas; Jesús no habita en los templos de barro que construyen los hombres y donde se busca siempre en vano. El verdadero habitáculo de Jesús donde se lo encuentra siempre es en el fondo del alma de cada ser humano”. Tamayo es una cuestión aparte y profunda que siempre merecerá atención, y como dijo Ramón Rocha Monroy, luego parafraseado por Carvalho, si hay un Cervantes para España, un Shakespeare para Inglaterra, un García Márquez para Colombia, hay un Tamayo para Bolivia. 

El innato horror a la muerte viene quizás de que ya se ha muerto otras veces.