José María Mendizábal, sacerdote y político

 

Gonzalo Pérez Bejar

El sacerdote José María Mendizábal López no estuvo al margen de la causa revolucionaria por la independencia. Por eso, cuando se convocó a la Asamblea Deliberante en la ciudad de Charcas, Chuquisaca, en julio de 1825, fue uno de los personajes que participó en los debates y firmó el acta que selló la independencia de la República de Bolívar (posteriormente fue cambiada a Bolivia).

En medio de una gran expectativa y entusiasmo cívico se iniciaron las deliberaciones de la primera Asamblea Nacional, cuya directiva la componían José Mariano Serrano, en calidad de presidente; el sacerdote José María Mendizábal, vicepresidente, y los diputados José Ignacio de Sanjinés y Ángel Mariano Moscoso, secretarios.

El presidente de la Asamblea tomó juramento al sacerdote, a quien interrogó si profesaba la religión católica y si cumpliría sus deberes como diputado en esa instancia deliberativa.

Entre los pocos antecedentes biográficos que existen sobre este sacerdote está el que describe Charles Arnade en su obra La Dramática insurgencia de Bolivia. Lo identifica como párroco que “primero fue realista” y estuvo relacionado con el Santo Oficio (Tribunal de la Inquisición, una institución fundada en 1478 por los reyes católicos para mantener la ortodoxia católica).

Sobre Mendizábal se conoció que nació en San Salvador de Jujuy, Jujuy, Argentina, el 15 agosto de 1778 y que falleció en Sucre, Chuquisaca, Bolivia, el 11 de septiembre de 1846.

Estudió en el colegio de Monserrat de Córdoba y luego en la Universidad de San Francisco Xavier, donde se doctoró en Teología (1797).

Sacerdote político

“Mendizábal pensaba que Charcas carecía de suficientes recursos, especialmente un buen puerto de mar, y que los dos perús se complementaban uno al otro y podrían hacer una nación poderosa”.

Pero su posición no fue encarada con la suficiente convicción como para convencer a sus colegas.

Arnade sostiene que en ese escenario, Mendizábal “estaba descubriendo su mentalidad alto peruana adquirida, de no confiar en un solo principio, sino jugar con todas las causas e ideas”.

El sacerdote sugirió, entonces, que se designe una comisión para estudiar los recursos de las provincias y compararlos con los posibles gastos.

“El Vicepresidente pensaba que por comparación de la renta con los gastos sería posible encontrar si las provincias poseían los necesarios recursos económicos para llegar a ser una nación en crecimiento”, sostiene Arnade.

Su actitud durante los años de la Guerra de la Independencia fue ambigua y prudente; a pesar de ello, los sucesos de 1823-1825 le encumbraron a la política: diputado por La Paz y vicepresidente de la Asamblea Deliberante (1825). Junto con Casimiro Olañeta fue comisionado ante Antonio José de Sucre y Simón Bolívar para informarle la decisión tomada el 6 de agosto de 1825 y entregar el segundo nombramiento de presidente vitalicio.

Formó parte del Congreso Constituyente (1826) y posteriormente fue designado consejero de Estado (1832).

Presentado y nombrado para el obispado de La Paz, tuvo que ir hasta Arequipa para consagrarse (1829). A pesar de las múltiples ausencias a que le obligaba el desempeño de sus tareas políticas, realizó la visita pastoral del obispado y creó varias parroquias.

Datos

  • El 13 de junio de 1827, el Mariscal Antonio José de Sucre lo nombró obispo de La Paz por su adhesión a la causa de la independencia (Documentos del Museo Histórico Provincial).
  • En 1843, ocupó el cargo de arzobispo de La Plata (Sucre). Falleció en septiembre de 1846.