‘Wagner en La Paz'

Maestro boliviano Mauricio Arancibia

Una dosis desesperada de romanticismo propone contarnos la historia de un amor...

Weimar Arancibia*

Suena extraña la presencia del gran compositor alemán en nuestra ciudad, una presencia que nos llena de curiosidad por razones como el programa, los notables músicos del ensamble, los solistas y el director. Se trata de una valiente —por lo arriesgada— propuesta, la de lograr la versión boliviana del ensamble francés L’Orchestretto.
Dirigido por el maestro boliviano Mauricio Arancibia,  es un ensamble profesional francés cuya característica principal ves democratizar la música con la puesta en escena de grandes obras del repertorio universal en versiones transcritas para la reducida y variable configuración del ensamble. 
De esta manera, interpretaron, por ejemplo, la Sinfonía del Nuevo Mundo, de Dvorak, arreglada para 14 músicos, o —entre otras— Sheherezade, de Rimsky-Korsakov, para 18 músicos. L’Orchestretto también se caracteriza por poner en escena obras como La historia del soldado, de Stravinsky; el Carnaval de los animales, de Saint-Saëns, o la ópera El director de teatro, de Mozart, en las que los miembros también actúan jugando diferentes roles. La primera vez que el ensamble llegó a Bolivia fue en 2006, más precisamente a Tarija, para llevar a cabo la primera edición del Campamento Musical Franco-Boliviano, el Campamento Franco-Chapaco se desarrolló del 9 al 23 de julio de 2017. El Campamento Musical Franco-Boliviano es un maravilloso proyecto de Arancibia que consiste en traer maestros franceses para compartir con músicos bolivianos: dar clases intensivas y especializadas de instrumentos e interpretación, preparar conciertos de los estudiantes, dar charlas, conferencias, presentar conciertos como solistas, grupos de cámara y compartir con una orquesta local. Una experiencia que constituye un verdadero intercambio cultural en el cual ‘aprender’ es el destino final de todos los participantes. Este año, el segundo campamento se desarrolló en Cochabamba, Campamento Franco-Cochala, del 5 al 17 de julio. El objetivo del proyecto a mediano plazo es lograr cinco campamentos en cinco ciudades bolivianas.
La versión boliviana de L’Orchestretto es una extensión del Campamento musical Franco-boliviano que consiste en lograr un ensamble conformado por 16 músicos profesionales bolivianos que estudiaron o trabajan en Francia, Inglaterra, Suiza, Alemania, Estados Unidos, y Países Bajos. El nacimiento de L’Orchestretto boliviano dedicará su primer programa al compositor alemán Richard Wagner con obras poco tocadas en Bolivia y que además serán un estreno en esta versión transcrita para ensamble reducido en el cual todos los participantes juegan los roles de solistas, músicos de cámara y músicos de orquesta.
‘Wagner en La Paz’, como una dosis desesperada de romanticismo, propone contarnos la historia de un amor condenado, no sólo el de Tristán e Isolda, sino el de Richard Wagner y Mathilde Wessendonk. 
Mathilde Wessendonk escribió cinco poemas que fueron musicalizados por Wagner, así se logró una unión simbólica del amor entre Mathilde y Richard. Paralelamente  y plenamente identificado, Wagner comienza a escribir Tristán e Isolda. El Idilio de Sigfrido, dedicado a su esposa Cosima, pieza que contiene los temas de Sigfrido que Wagner estaba escribiendo cuando conoció a Mathilde. El Idilio, una declaración de amor a Cosima, concreta el reprimido amor hacia Mathilde. El programa de este excepcional concierto plasma la historia de amor de Wagner y Mathilde. Comienza con el preludio de la opera Tristán e Isolda, seguido de la célebre Muerte de Isolda, que es el final de la ópera, continuando con el Idilio de Sigfrido y coronando el programa con los Wesendonck Lieder. La oportunidad de vivir esta historia a través de la música se presentará el viernes 3 y sábado 4 de agosto a las 20.00 en la iglesia Luterana, Av. Sánchez Lima, esquina Rosendo Gutiérrez.
Sin lugar a dudas, la propuesta de Arancibia es arriesgadamente generosa. Un director profesional boliviano —profesor del conservatorio de Pantin en París y Sainghuin en Weppes (Lille)— que encontró los medios para consolidar vínculos culturales auténticos y crear verdaderos y profundos lazos musicales entre Bolivia y Francia. Ahora, con la versión boliviana de su ensamble, propone contarnos historias maravillosas que prometen una calidad musical imperdible. Nos espera un concierto con una maravillosa vulnerabilidad y un lujo absoluto. A muchos de nosotros nos queda estar profundamente agradecidos.

Director musical 
Orquesta Sinfónica Nacional