El magnicidio es la cara oculta del imperialismo

Cambio Digital

“Si algo aflora en momentos como estos es nuestra convicción de que nuestra lucha es la más justa y que estamos en el lado correcto de la historia”, aseguró el sábado el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tras sufrir un criminal atentado la tarde de ese día, mientras rendía su homenaje a la Guardia Nacional Bolivariana en su 81 aniversario.

Ahora bien, a dos días de ese cobarde intento de magnicidio, seis terroristas y/o sicarios habrían sido plenamente identificados y al menos dos de ellos detenidos ayer por las autoridades jurisdiccionales.

Pero, ¿quiénes están empeñados en derrocar a toda costa, y sin medir consecuencias, a la revolución bolivariana? ¿Quiénes están detrás del intento de asesinar al Presidente venezolano?

Maduro apuntó al eje ultraderechista Miami-Caracas-Bogotá y señaló a su colega colombiano José Manuel Santos, pero hay otros actores desestabilizadores como el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump; el secretario general de la OEA, Luis Almagro, y políticos reaccionarios como el boliviano Tuto Quiroga, aglutinados en la ultraderechista Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA).

El 12 de abril de 2002 una asonada golpista derrocó al entonces presidente Hugo Chávez, pero el apoyo popular y la reacción cívico-militar restauró al gobierno constitucional. Desde entonces, la conspiración contra Venezuela se manifiesta con el ilegal bloqueo económico y la extrema violencia opositora para generar un clima de ingobernabilidad, ‘demostrar la ruptura del hilo constitucional’ y la ‘crisis humanitaria’ que justifiquen la tesis de Estado fallido que requiere Estados Unidos para una intervención militar.

Los hechos señalan que el imperialismo y la voracidad de las transnacionales no detendrán sus planes de intervención en Venezuela para apoderarse de las reservas petroleras más grandes del planeta y cortar de raíz una revolución que le ha devuelto su dignidad y soberanía al pueblo venezolano.

Y con el intento de asesinar a Maduro el imperialismo mandó un tenebroso mensaje: está dispuesto incluso al magnicidio para frenar la revolución bolivariana, a la que considera ‘un mal ejemplo’ para la región y sus intereses.