En 1825 se fundó una República excluyente, según Carlos Romero

Foto: Archivo
Al centro, luciendo sable y chicote, un cabecilla de los valles de Cochabamba, contemporáneo de Zárate Willka.

Gonzalo Pérez Bejar 

De la República que excluía a los sectores más deprimidos, como el movimiento indígena y campesino, se pasó a un Estado de inclusión y de verdadera transformación, no sólo material sino también ideológica, afirmó el ministro de Gobierno, Carlos Romero.

En su criterio, el proceso de cambio instaurado hace 12 años les permitió alcanzar los máximos niveles de protagonismo político, económico y social en el nuevo Estado Plurinacional de Bolivia.

“Cuando nace Bolivia a la vida independiente se funda como un tipo de Estado porque sólo conocían ciudadanía quienes sabían hablar y escribir en español, también quienes acreditaban un patrimonio, una renta periódica y el pago de impuestos”, indicó.

En los primeros años de la República había 1.500.000 habitantes; de todos ellos, sólo cumplían con los requisitos mencionados 40 mil personas.

“Los indígenas estaban excluidos de la vida estatal, pese a que el Estado republicano había impuesto el tributo indigenal, que representaba el 50% de los ingresos fiscales”, sostuvo.

Romero señaló que las políticas republicanas se dirigían a eliminar las tierras de comunidad, subordinarlas a las tierras tradicionales y someter a los indígenas a condiciones de “peonazgo” y semiesclavitud.

Mencionó que en el gobierno de José Ballivián los indígenas se convirtieron en arrendatarios de la tierra, mientras que en la gestión de Mariano Melgarejo se implementó la subasta de tierras y se obligó a los indígenas a pagar por las tierras comunitarias, ante la resistencia que se tradujo en masacres como la de Ancoraimes (departamento de La Paz).

El gobierno conservador de Fernández Alonso decretó la exvinculación de tierras de comunidad y las tierras colectivas de uso común fueron revertidas al Estado, que dio paso al levantamiento indígena al mando de Zárate Willka, que se alía con los liberales bajo el compromiso de revertir la medida.

Sin embargo, los liberales incumplieron su compromiso con Zárate y ordenaron fusilarlo por haber cometido hechos sangrientos en la Guerra Federal.
Según Romero, si bien en 1953 se aplicó la Reforma Agraria, la redistribución se dio en el occidente bajo la modalidad del minifundio y en el oriente no se tocaron las tierras, que con el tiempo se convirtieron en haciendas capitalistas y en la actualidad en grandes empresas agroindustriales, “con una absoluta injusta distribución de tierra”.

Proceso de cambio 

Romero dijo que en la actualidad la vida en el campo cambió profundamente, porque el acceso a la tierra se ha democratizado a favor de indígenas y campesinos, además porque en este período más de 40 millones de hectáreas han sido distribuidas a favor de estos sectores.

“Se aplicó el concepto de desarrollo rural integral a través de la canalización de créditos para la construcción de infraestructura caminera, la regulación del mercado mediante Emapa”, explicó.

Mencionó que se implementaron proyectos de mecanización con la dotación de maquinaria agrícola, a través de los programas de insumos que mejoró el acceso a semillas.

“Se ha producido una transformación en las condiciones materiales de vida y sobre todo en una dignificación de la población indígena campesina, que tradicionalmente era tratada como bárbara, incivilizada, salvaje y que ahora merece todos los derechos, y alcanzó los máximos niveles de protagonismo político, económico y social en el nuevo Estado Plurinacional de Bolivia”, aseguró la autoridad de Gobierno.