Medios alientan discurso del 21F

*Camilo Katari

A las ‘plataformas ciudadanas’, como ya afirmábamos en más de una oportunidad, cuya élite política tiene como único objetivo deslegitimar la gestión gubernamental, no les interesó para nada saber el contenido de lo que diga o haga el Gobierno cuando el presidente Morales mostró los datos del crecimiento económico y de la inversión estatal, en el mensaje presidencial del 6 de agosto.

Está claro que los pregoneros del ‘respeto a la democracia’ son siempre los del tiempo neoliberal, los que nunca se anotaron en las luchas por la recuperación de la democracia, utilizan a propósito unas anteojeras y han cerrado el ángulo de la realidad y solamente ven el objetivo de derribar al gobierno bajo la consigna del ‘no’.

Pero si por ese lado tienen marcada su intención, quienes acompañan muy bien esa estrategia son nada más ni nada menos que los medios privados de comunicación y las redes sociales, que reavivan con mucha convicción ese discurso, tal como lo hicieron en los años que cogobernaron con esta clase política y que usufructuaron del poder económico para enriquecerse y extender sus redes en el país.

Sin lugar a dudas, este 6 de agosto se comprobó con nitidez por dónde está dirigida una de las más perversas acciones de estos medios con su generación de información especulativa, buscando esparcir en amplios sectores de la población con la finalidad de construir una matriz informativa específica que no condice en absoluto con la realidad.

Los que siguieron de cerca lo ocurrido en Potosí y las acciones de las plataformas no negarán que su estrategia no les funcionó para nada, y al no cumplir sus objetivos de desgastar y deslegitimar las acciones gubernamentales, muestran como ‘angelitos’ a los representantes de esas organizaciones políticas y asambleístas que, irrespetuosamente, gritaron cuando el Presidente brindaba su mensaje al país.

La estrategia de los medios de comunicación privados en Bolivia no es simplemente que  estén aliados con la oposición, sino que su papel es preparar a la opinión pública para que haya una mayor satanización del Presidente, decir lo que haga o diga este Gobierno está mal. El papel desplegado por estos medios es, ni más ni menos, que la legitimación de la construcción de esa ‘realidad falseada’.

La línea informativa de estos medios no fue a reflejar el contenido del mensaje del Presidente sino resaltar lo que hicieron o pretendían realizar esas agrupaciones o plataformas que lo único que les sirvió fue contar con el auditorio en la Casa de la Moneda para echar sus gritos desenfrenados, y tal como dijeron las autoridades: “No faltaron el respeto a Evo Morales, sino a Bolivia, al país, al pueblo boliviano”.

Los medios machaconamente a través de sus analistas y voceros de la oposición, desde la estrategia de alfombra roja, quieren forzar la discusión del tema, ejemplo de lo que afirmamos es la línea de cómo dirigen sus entrevistas en las revistas de la mañana con sus caseritos desde radio Panamericana.

Otra clara demostración de lo que señalamos se vio en los titulares que reflejaron los medios más proclives a la oposición, como el Deber, Página Siete, El Día, El Diario y Los Tiempos, que el día posterior titulaban así: “Evo fue blanco del Bolivia dijo NO pese a blindaje y promesas”, “Gritos de Bolivia dijo NO opacan mensaje presidencial”, “Protestas y tensión en festejo patrio”, “Evo discursa 33 minutos entre Bolivia dijo sí y Bolivia dijo NO”, además de otros más en esa línea.

Mientras la ética y la objetividad de los medios de comunicación quedaron para la poesía, por el control de los emporios de poder y sus empresarios, la fabricación de la mentira se apoderó de estos grandes monopolios de la información y está siendo un determinante a la hora de hacer un balance de su relación con organizaciones políticas con el sólo fin de sacar provecho de éstas.

Cuando unos medios de comunicación pretenden influir en la opinión cayendo en la manipulación de la realidad que otros medios alternativos no lo comparten, es que esos medios han cruzado la línea roja, creando puntos de opinión diferentes que causan poca credibilidad.

Pero como se vio en el tiempo neoliberal, las consecuencias son evidentes, llevaron al fracaso de la credibilidad de muchos medios y el desenlace llevó a que nadie confíe en ellos.

*Es escritor e historiador potosino