Consternados

Cómo será posible, en términos corrientes, sacar primero el riñón sano y luego el enfermo con un tumor cancerígeno, es algo que quizá sólo pueda responder el equipo médico que, encabezado por un cirujano inculpado, deja a un boliviano de tres años sometido a tratamiento de hemodiálisis, con metástasis en los pulmones y, por lo tanto, en estado gravísimo y de pronóstico reservado. Muy consternado por el drama del pequeño Sebastián, el Presidente ha convocado a los profesionales en salud a asumir su rol ético y preservar la vida, recordando a todos que el Estado protege los derechos de la infancia, entre ellos el de atención médica responsable.

Pero ante la dimensión del hecho que conmueve especialmente a Santa Cruz, el Jefe de Estado ha anunciado la urgencia de realizar la Cumbre de Salud, solicitada por todos los sectores involucrados en una problemática tan compleja y de intensos conflictos de intereses laborales, sindicales, profesionales y político-partidarios que prosperan bajo los altos presupuestos frecuentemente mal administrados de los entes de seguridad social, según las numerosas denuncias de corrupción que rodean al accionar de sus ejecutivos de mayor o mediano rango.

Evo Morales ha ido más allá y quiere discutir las bases del seguro universal gratuito, oficialmente llamado Sistema Único de Salud, pero también debatir con los profesionales del área, las organizaciones sociales y la sociedad civil, los mecanismos de protección del paciente.      
En coincidencia o no, el ministro del sector revela que a los 200 millones de dólares provisionalmente asignados para el proyecto a arrancar en sólo meses, se sumarán otros 200 millones de dólares provenientes  del 15,5% de la coparticipación tributaria, lo que constituye un fondo inicial de al menos 400 millones de dólares suficientes para la vigencia gradual de un servicio que apunta a generar prestaciones gratuitas para todos, aunque priorizará algunas enfermedades de mayor impacto entre la población.

El compromiso del Gobierno nacional para afrontar todo el tratamiento médico que necesite Sebastián ya es un bálsamo para una familia humilde que en estos momentos no piensa en procurar la cárcel para nadie. Esa es la grandeza de un pueblo frente a la mezquindad eventual de quienes hacen negocio, político inclusive, con la demanda de salud pública.