“El país estuvo con nosotros el 93”

Baldivieso supera la marca del alemán Hässler, en el partido inaugural del Mundial EEUU 1994.
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La Paz / Reynaldo Gutiérrez

A 25 años de la hazaña, el mundialista Julio César Baldivieso hace un repaso de cómo fue la clasificación y la participación de la Selección boliviana en el Mundial Estados Unidos 94.

—¿Cómo recuerda la clasificación al Mundial 1994?
—Con mucha nostalgia de haber jugado esa Copa del Mundo y a la vez recordar con mucho cariño todo lo que nos ha brindado la gente del país a los seleccionados del 94.
Son recuerdos imborrables que siempre los tendremos presente en nuestra memoria.
Lo único que nos queda a quienes hemos sido parte de esa histórica clasificación es un agradecimiento al pueblo boliviano, que ha confiado en nosotros en los momentos buenos y en los malos.
Lo que deseo en lo personal, es que este hecho se vuelva a repetir porque nuestra gente necesita otra alegría.

—¿Cuáles fueron los pilares de esa hazaña?
—La capacidad de todos los futbolistas que hemos tenido el privilegio de vestir la casaca de la Selección boliviana, además de tener un cuerpo técnico idóneo, profesional y bien conformado a la cabeza de Xabier Azkargorta, una camada de jugadores importantes; la ecuación fue perfecta con el cariño y el apoyo de la gente, eso ha sido fundamental para llegar al Mundial.
—¿Qué papel jugó la convicción?
—Fue determinante. El trabajo de Azkargorta ha sido importante en convencernos de que podíamos, de que éramos capaces de jugarle de igual a igual a cualquier seleccionado, y en cierto momento ser superiores y creer en nosotros mismos.
A esos aspectos hay que sumarle el apoyo y el respaldo dirigencial, que siempre estuvo a lado nuestro.

—¿Qué frases del ‘Bigotón’ les tocó el autoestima?
—Han sido tres las que hemos manejado en todo momento y nos han marcado durante la eliminatoria: “jugar juntos”, “aquí y ahora” y “no excusas”.
Azkargorta ha hecho un gran trabajo psicológico. Las tres frases estaban permanentemente en el vocabulario cotidiano, en las reuniones, los entrenamientos y los partidos.

—¿Cuál ha sido el partido que marcó la diferencia?
—Todos los partidos nos han dejado una buena enseñanza.
El compromiso que nos ha marcado es el que perdimos por goleada contra Brasil en su cancha por 6 a 0, cuando volvimos a La Paz pensamos que la gente nos iba a destrozar con abucheos y silbidos, pero subieron al aeropuerto para recibirnos con mucho cariño y fervor, eso ha sido fundamental e increíble para todos nosotros.
Ahí sentimos que todo el país estaba con nosotros y que no podíamos defraudarlo. Es un hecho que no olvidaremos mientras estemos con vida.

—¿Fue el golpe de timón?
—Absolutamente. Pese a estar cerca de clasificar a una Copa del Mundo, el apoyo y el aliento que nos ofrecieron fueron determinantes para tener mayor convencimiento de que sí podíamos alcanzar el objetivo. 
La relación que había entre la hinchada y nosotros fue fundamental. Esa vez sentimos que no solamente éramos nosotros, sino que por detrás nuestro estaba todo un país.
Recuerdo que en esa época era el jugador más joven dentro del campo de juego y cuando salíamos del hotel camino al estadio veía los edificios embanderados, cuando pasábamos nos lanzaban con papel picado, la gente en sus ventanas alentándonos; esos momentos fueron diferentes y muy maravillosos.

—El cotejo más difícil.
—Quizás fue el que jugamos contra Brasil en La Paz, donde le quitamos el invicto de no haber perdido por muchos años.
El último compromiso frente a Ecuador también fue complicadísimo porque nos estábamos jugando la clasificación al Mundial, pero gracias a Dios todo nos salió bien y logramos el objetivo con mucha entrega, convencimiento y acompañado de una fuerte dosis de apoyo de nuestra gente.

—¿Qué gol se volvió inolvidable para usted?
—Del que siempre nos acordamos es el gol que marcó William Ramallo y nos dio la clasificación, sin olvidarnos el que le hizo Marco Etcheverry a Brasil en La Paz, que fue de locura, después hubo otros que también fueron importantes.

—¿Cómo vivió el Mundial?
—Con mucha emoción e ilusión. Abrir la Copa del Mundo nada más y nada menos que contra el último campeón mundial, Alemania, era algo emotivo. Todos pensaron que íbamos a salir del estadio Soldier Field con una goleada, pero le jugamos de igual a igual y perdimos por una desconcentración y una falla nuestra. Todo el mundo nos vio ese día.
—¿Qué destaca del equipo?
—Hay que reconocer que el grupo era unido y no había regionalismo, en ese momento nadie era camba, kolla, chapaco o beniano, todos éramos bolivianos con la ilusión de regalarle una alegría al país. Ése ha sido un plus aparte para estar muy unidos a la cabeza de Azkargorta.

—¿Con qué compañeros compartía más tiempo?
—Por el hecho de haber sido uno de los más jóvenes tenía más afinidad con jugadores de mi edad, como Juan Manuel Peña, Marcelo Torrico, Jaime Moreno, pero la familia éramos todos, no había distinción ni preferencias.

—¿Qué anécdota recuerda?
—Hemos tenido momentos lindos y difíciles. Uno es cuando se lesionó Marco Etcheverry, que no pudo jugar la Copa del Mundo como hubiese querido, después hemos tenido momentos duros y difíciles en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de España porque no se llevaba casi nada de dinero y salíamos uno que otro fin de semana para acceder a un momento de distensión, después metidos adentro y trabajando duro.

—¿El Mundial le abrió las puertas al exterior?
—Por supuesto, la Copa del Mundo me ha abierto las puertas de muchos países donde he tenido la posibilidad de jugar, comenzando por Argentina, Japón, Qatar, Arabia Saudita, Venezuela, Chile y Ecuador. Tengo que agradecerle a la vida y a Dios por todas las oportunidades que me han dado.

—¿Cómo está nuestro fútbol?
—De repente no estamos pasando por un buen momento, pero tenemos la esperanza de que esto mejorará, hay que pensar en que vienen mejores días para el fútbol nacional.

—Un mensaje.
—Un agradecimiento eterno a la gente por los momentos que vivimos durante y después de los partidos que jugamos en La Paz, con estadio lleno y el apoyo permanente.
Hoy debemos seguir con el mismo sentimiento de hace 25 años, con hambre de gloria, de triunfo y pelear por el objetivo de volver a jugar otra vez una Copa del Mundo.
Se vienen las bodas de plata de aquella clasificación, hay que recordarla con grandeza y con la esperanza de volver a repetir la hazaña.

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Perfil

Julio César Baldivieso, exfutbolista y actual entrenador cochabambino de fútbol de 47 años. Jugó con la camiseta de la Selección boliviana el Mundial Estados Unidos 94.