Es por no alinearse con el imperio

Ariel Basteiro / La Época

Está claro que en poco tiempo al presidente Evo Morales, a su gobierno y al pueblo boliviano les cambió para mal la vecindad que tenían con los gobiernos de la región.

Quizás lo peorcito lo tenga Bolivia con su vecino del sur. Desde que llegó al gobierno, Macri no dejó de provocar y complicar la relación con Bolivia; en su rol de gendarme del Departamento de Estado de EEUU, cumplió a rajatabla lo que le mandaban a hacer los funcionarios de la CIA, OEA y el establishment del poder norteamericano. Desde boicotear la Unasur cuando se hace cargo Bolivia de la presidencia pro témpore, pasando por medidas migratorias de perfil xenofóbicas, discriminar a la comunidad boliviana emparentándola con la delincuencia, y después siguió la medida de cobrar prestaciones en hospitales argentinos a bolivianos residentes en Argentina. La cosa no queda allí, el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, atacó vía Twitter al presidente Evo Morales por solidarizarse con la dirigente social argentina Milagros Sala, injustamente detenida, y pedir su libertad.

Las dos últimas medidas conocidas para implementar por Argentina en estos días traerán más tirantes a la relación entre ambos países.
La decisión de Argentina de militarizar su frontera norte (no la frontera con Chile ni la uruguaya, paraguaya o brasileña) montando una base con asesoramiento de EEUU en la provincia de Jujuy, donde piensan asentar 3.000 hombres, es un paso más de las medidas antipáticas que toma Macri contra Bolivia. El Gobierno argentino argumenta que lo hace para luchar contra el narcotráfico, ocultando el verdadero motivo del despliegue de hombres: el control en una zona donde se encuentra una de las fuentes de recursos naturales más valiosos de los conocidos en la actualidad, como es el litio. En esta zona se encuentra el 95% del litio que existe en el mundo. Este mineral se convirtió en esencial ante las nuevas tecnologías de baterías y nuevas energías. Con lo cual no es para sorprenderse si decimos que los EEUU tiene un plan de intervención en la región para influir en el manejo de esa fuente de energía, con el beneplácito de los gobiernos de Argentina y Chile.

El otro tema que seguramente despertará la indignación en Bolivia es que Argentina firmó un acuerdo con Chile  para venderle gas. De suceder esto, se modificarían los acuerdos que en 2004 se firmaron. El convenio de venta de gas natural suscrito entre los cancilleres de Argentina, Rafael Bielsa, y de Bolivia, Juan Ignacio Siles, en el que se acordaba un nuevo precio para el insumo, la cantidad de provisión para los próximos años y el compromiso de Argentina, sostenía que: “En ningún caso el Gobierno argentino autorizará la exportación de gas natural a terceros países”. De esta forma se evitaba una triangulación como se hacía durante la etapa neoliberal de los 90 entre nuestros países.

La explicación argentina es aún más inverosímil, se dice que es gas que sale para Chile desde los yacimientos de Vaca Muerta, en la provincia patagónica de Neuquén. De ser así, Argentina de un día para el otro llegó al autoabastecimiento, o esos yacimientos ya no están interconectados a la red de distribución nacional. Si es que Argentina llegó al autoabastecimiento, entonces por qué comprar gas a Bolivia.