El futuro con Chile

La nueva etapa de relaciones no sólo diplomáticas con Chile, a partir de la lectura y conocimiento del fallo de la Corte Internacional de Justicia, este 1 de octubre, estará signada por el establecimiento de todos los mecanismos de diálogo y negociación, según algunas de las previsiones gubernamentales, y el anuncio del Jefe de Estado para resolver mediante conversaciones la demanda marítima boliviana.  

 
Bajo ese criterio, se ha conocido también que tanto el agente nacional ante la CIJ, como la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima, Silala y Recursos Hídricos Internacionales, estudian, en forma paralela y sincronizada, la estrategia posterior al día después de leída la sentencia.

Que, en lo esencial, pasa por la unidad de los bolivianos ante lo que la Cancillería anticipa una “misión complicada”.

No es para menos, si se tienen en cuenta tres factores subrayados también ayer por el Presidente: que las nuevas generaciones no tienen que heredar la deuda histórica pendiente, y que ambos países, cualquiera sea el resultado de la sentencia, no dejan de ser vecinos y hermanos.

El tercer aspecto tiene que ver con el enfoque boliviano de abordar y resolver los problemas: la recurrencia a medios pacíficos, como en este caso el tribunal mundial de justicia, donde cada parte expone sus alegatos, testimonios, pruebas y evidencias,  y los somete al mejor parecer de los mayores expertos en jurisprudencia, a la espera de que emitan dictamen sobre el petitorio de obligación para negociar un acceso al Pacífico.

En paralelo, el fallo, como prevé el agente boliviano en La Haya, generará también un nuevo tiempo de mayor conciliación y esperanza entre ambas naciones y sus pueblos, que pueden darse a sí mismos, junto con Perú, mayores oportunidades de desarrollo, pero también de convivencia.

Por lo pronto y sin exitismos, la reacción popular expresada en preparativos para efectuar vigilias para aguardar la decisión de los jueces, muestra la confianza generalizada de que la sentencia será favorable a Bolivia y de que el camino elegido, sentar a Chile ante la Corte Internacional de Justicia, ha sido una acción acertada pese a todos los contratiempos, riesgos y suspicacias sobre los primeros acercamientos con Chile, hasta que Evo Morales pateó el tablero de las dilaciones y se decidió por un proceso al vecino que asaltó la propiedad ajena.