La identidad boliviana y el nuevo orden mundial

Fernando del Carpio Z.

El presidente Evo Morales es el ‘guerrero del arco iris’. Apenas llegó al gobierno empezó a trabajar con identidad propia, recordó David Choquehuanca, quien se desempeñó como canciller durante 11 años y fue parte del viraje que dio la política internacional boliviana desde el 22 de enero de 2006.

Sobre esa crucial etapa, que se tradujo en varios logros para el país, Democracia Directa habló con Choquehuanca, quien de manera detallada resumió los principales logros del presidente Evo Morales en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde el miércoles 26 intervendrá por decimotercera vez consecutiva.

“Empezamos un proceso de descolonización y a cuestionar el orden internacional que se construyó, y planteamos un nuevo orden mundial, basado en el vivir bien, en el que recuperamos las raíces más profundas de nuestra cultura, la cultura de la vida”, expresó.
Choquehuanca refiere que dichos temas fueron tratados por Morales cuando era líder del movimiento indígena campesino y reconocido a escala internacional.

Desde la campaña de los ‘500 años de resistencia’, en 1992, incluso años antes, trabaja con líderes como la guatemalteca Rigoberta Menchú, la nicaragüense Myrna Cunningham, ahora presidenta del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe (Filac).

Por los pueblos

En el decenio de los pueblos indígenas —refiere la exautoridad— se logró que a Rigoberta Menchú le den el premio Nobel de la Paz (1992).

En las Naciones Unidas se trabajaba, gritaba y reclamaba, durante 20 años, la aprobación de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que se construía en el espacio de cuestiones indígenas, pero “no teníamos un presidente que plantee a nivel de Estados”.

“Cuando llegamos al Gobierno ya teníamos la palestra de proponer nuestro pensamiento propio, nuestra cultura en las Naciones Unidas, por eso Bolivia ha jugado un papel fundamental”, afirmó.

“Cuando asume la presidencia (2006), todos los pueblos indígenas del mundo se alegran, ya lo conocían, y el Presidente no los decepciona”, aseguró.

El 29 de agosto de 2007, en Nueva York, sede de las NNUU, el Jefe de Estado brindó una conferencia de prensa con líderes de 10 países para que se considere en la Asamblea General y se convoque a los Estados a que voten en favor de esta declaración. El liderazgo del Presidente fue fundamental porque el tema no era tratado hace 30 años.

Choquehuanca dijo que además, Morales planteó tener un encuentro internacional de pueblos indígenas para implementar los derechos establecidos en la declaración, y el 22 y 23 de septiembre de 2014, las NNUU celebró la primera conferencia en Nueva York, sede del organismo.

“Porque estamos en el Gobierno tenemos esa palestra y no desaprovechamos ni fallamos a nuestros pueblos del mundo, por eso se proyecta su liderazgo. Los indígenas, hasta antes del Presidente, no tenían llegada a esos lugares; como llegamos con argumentos no les quedó otra que apoyar, se planteaba armonía no sólo entre seres humanos, sino con la naturaleza”, argumentó. 

Tiempo después, el Jefe de Estado convence a los mandatarios del mundo que no reaccionan al calor de las emociones, sino de sus equipos multidisciplinarios que estudian las propuestas, y se logra la aprobación de la declaración.

A partir de ese momento, según Choquehuanca, “se da un golpe duro al derecho romano, que considera a la tierra como un objeto, y a partir de que se aprueba la declaración, la tierra pasa a ser un sujeto”.

Además se estableció que el secretario general de las Naciones Unidas tiene que presentar cada año un informe sobre el avance de los derechos de la Madre Tierra. “Nuestro pensamiento propio se va materializando, así como nuestra ideología”, aseveró.

Otro de los logros es el reconocimiento universal del agua como derecho fundamental, que ya estaba incluido en la Constitución Política del Estado (vigente desde el 7 de febrero de 2009).

En 1999, en el país se aprobó una ley para privatizar el agua, y el pueblo boliviano, a través de la Guerra del Agua, en Cochabamba (2000), se opuso y por eso el Gobierno primero constitucionaliza y luego universaliza ese recurso humano.

“Se tiene que seguir trabajando para que el agua sea un derecho humano fundamental y de la naturaleza”, aseveró.

Otro hito fue haber sido sede de la Cumbre del G77+China, en junio de 2014, cuando se aprobó la Declaración de Santa Cruz, que dice:

“Construir desde el sur de nuestros países (más de 130) un nuevo orden mundial con justicia social para vivir bien”. “Nos dieron ese mandato, por lo que el vivir bien se constituye en una alternativa frente a la crisis global del sistema capitalista”, apuntó el excanciller.

El país logra que no se prohíba el acullico de la hoja de coca

El 21 de junio de 2011, Bolivia denunció a la Convención de Viena de 1961 porque atentaba contra la cultura, y el 29 de ese mes la Asamblea Legislativa aprobó una ley para avalar ese proceso.

David Choquehuanca, en esa época canciller, informa que cumpliendo los plazos “volvimos a adherirnos a la Convención, pero con una reserva, que se respete nuestra cultura, la que fue puesta a consideración de todos los países”.

Esa decisión fue otro de los logros del Gobierno porque se evitó la prohibición del acullico.

La Convención de Viena —explicó Choquehuanca— consideraba a la hoja como droga, la incorpora en la lista uno, y Bolivia en esa época no reclamó el respeto a la cultura.

El acuerdo se aprobó en el gobierno de Víctor Paz Estenssoro (MNR), y en 1976, el régimen de Hugo Banzer lo ratificó para que la coca desaparezca en 25 años.

Después de la recuperación de la democracia, el 10 de octubre de 1982, ningún gobierno reclamó.

En 2007, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) sacó un informe que publicó en 2008, en el que dice que Bolivia está violando la Convención de Viena.

El presidente Evo Morales responde que “denota una actitud colonial y segregacionista sobre las prácticas culturales de los pueblos indígenas”.

El 13 de marzo de 2008, Morales viajó a Viena, donde planteó corregir el error histórico de intentar prohibir el consumo tradicional de la hoja, que no es perjudicial para el ser humano, sino por el contrario, tiene beneficios para la salud, por lo que pidió adecuar la legislación.