Indígenas de tierras bajas, claves para la revolución

En ocasión del 36 aniversario de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB) y al rendir homenaje al líder Bonifacio Barrientos —dos actos de multitudinaria participación en el departamento de Santa Cruz—, las comunidades de tierras bajas proclamaron al presidente Evo Morales como su aspirante único para los comicios de 2019, un acto emotivo y lleno de afecto sincero. 

La ocasión fue propicia para reafirmar el protagonismo de las comunidades originarias en la construcción del Estado Plurinacional y en las tareas propuestas en la Agenda Patriótica 2025, que buscan consolidar la liberación plena de nuestra patria con dignidad y soberanía. 

Allí, el presidente Morales recordó que los pueblos indígenas de Bolivia son parte del gran bloque popular y antiimperialista que hizo posible derrotar al neoliberalismo y sus expresiones político-partidarias de los años 90 y principios del 2000. En la resistencia al Estado colonial-republicano fueron claves para articular un programa revolucionario que proyecta hoy el horizonte del Vivir Bien, el socialismo comunitario que  encarnan los pueblos ancestrales. 

La generosidad de los pueblos indígenas, su entrega y compromiso con los derechos de la Madre Tierra, su cosmovisión, han cimentado las luchas del pueblo boliviano, las han enriquecido. Sus principios y valores de armonía con la tierra constituyen el eje central del Estado Plurinacional que se dejará a las nuevas generaciones, ellos son el sentido de la liberación nacional que encara con creces el primer presidente indígena de América, Evo Morales Ayma. 

En la capital oriental como en Charagua, provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz, los pueblos se reunieron —como tantas veces— al calor de la lucha, de las marchas por territorio y soberanía, pero también en torno a la fiesta y la alegría de un pueblo libre.

La proclamación presidencial que hicieron los indígenas de tierras bajas tiene, sin duda, un peso específico que marca la solidez y la fuerza moral del candidato único del pueblo, Evo.