Paso concreto para industrializar el litio

Bolivia firmó ayer una minuta para la constitución de una sociedad mixta entre Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) y la empresa alemana ACI Systems que impulsará la producción a gran escala de cátodos y baterías a base de hidróxido de litio. Un salto cualitativo en el proceso de industrialización que ya vive el país.

Se trata de uno de los pasos más serios que se ha dado en el proceso de industrialización del litio del salar de Uyuni que, está claro, requiere de alta tecnología y de inversiones millonarias que —según se anunció— están garantizadas. Serán cerca de 1.200 millones de dólares que se invertirán en tres plantas en el salar: planta de hidróxido de litio, planta industrial de cátodos y planta industrial de baterías.

El paquete, según la explicación del vicepresidente Álvaro García Linera, incluye una planta de hidróxido de magnesio. Esas infraestructuras se construirán de manera simultánea y se espera que comiencen a operar en 2021. Es decir que dentro de tres años Bolivia comenzará a sentar presencia en el mercado mundial del litio y a  recibir ingresos por este recurso altamente valorado y de usos variados.

Es bueno señalar, a propósito de la firma de la minuta que dará lugar a la sociedad boliviano-alemana, que  los gobiernos de Alemania y Bolivia vienen desarrollando una dinámica bilateral de negocios altamente promisoria que, además de generar beneficios para ambas naciones, mueve una serie de palancas que, en definitiva, permitirán mejorar la calidad de vida de las bolivianas y bolivianos, y redituará también dividendos a la firma extranjera. 

 Una vez suscrito el acuerdo, corresponde la elaboración de los estatutos de la empresa, además de la aprobación de un decreto supremo que se prevé será emitido hasta diciembre de este año.

El salar de Uyuni es considerado el más grande yacimiento de litio del mundo y su industrialización situará a Bolivia en un lugar de privilegio, al punto que —según lo han señalado las autoridades nacionales— el país será el rector del precio internacional. Por primera vez en la historia boliviana, se ha desarrollado una estrategia de Estado que asegura que el gran salar de Uyuni se convierta en una gran fuente de riqueza que beneficie a todos.