La regeneración de la ultraderecha

Horas antes de las elecciones brasileñas de ayer, miles de mujeres de diferentes estados del gigante sudamericano tomaron las calles para condenar al fascismo hecho carne en el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), que obtuvo el 46,3% de los votos en las elecciones nacionales. Un hecho que, si bien estaba cantado, no deja de llamar la atención y convoca a estar alertas ante semejantes regresiones en la región.

“Él no” fue la consigna que resonó la noche del sábado 6 de octubre, como un grito a la conciencia de los brasileños que ayer acudieron a las urnas. Los movimientos de mujeres se lanzaron con todo contra el candidato ultraderechista para denunciar sus acciones machistas y discriminatorias.

En 2017, Bolsonaro debió indemnizar a una diputada después de haberle dicho que “no la violaría porque no se lo merece, es muy fea”.

Aquel incidente no fue el único de este personaje que está a las puertas de gobernar uno de los países más grandes y ricos del continente.

Lo ocurrido este domingo en Brasil es, sin duda, un llamado de atención para todos los latinoamericanos, para estar advertidos de estos matices fascistoides que se regeneran en la región de manera desembozada, fruto de millonarias campañas mediáticas del miedo y manipulación de los más pobres.

Bolsonaro es un militar retirado que fue diputado desde 1991 por cinco partidos distintos —reporta Telesur— y se ha caracterizado no sólo por su discurso ultraconservador, anticomunista, racista, homofóbico y su añoranza de la tenebrosa dictadura de 1964, sino que ha ofrecido al Presidente de Estados Unidos una base militar en Alcántara, en el municipio de Maranhão, al noreste de Brasil.

Para América Latina se trata de un tema crucial. Democracia (Haddad del PT) o barbarie (Bolsonaro), han alertado múltiples voces en el continente. El 28 de octubre será la segunda vuelta. Entre tanto, las voces de millones seguirán resonando dentro y fuera de Brasil: “él no”.