“Yo soy un boliviano más”

Con su hija Itatí, que en guaraní significa “virgen de las piedras blancas”.
Familia Lattini

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

Jorge Lattini nos cuenta desde Argentina cómo fue su paso por el fútbol boliviano, los gratos e inolvidables momentos que vivió en The Strongest.

¿Cómo está, qué hace?
Soy comerciante. Después de dejar el fútbol me dediqué al comercio, me fue muy bien, progresé mucho.
La única forma de salir de tanto afecto, buenos momentos vividos y empezar una nueva vida dejando de lado los recuerdos, es dedicarse a trabajar y ahora estoy en esa actividad.
A medida que pasan los años son menos intensos los viajes, pero desarrollo mis cosas como cualquier persona común y corriente, aunque hoy disfruto más con los amigos y una llamada tuya me hace recordar momentos que para mí fueron muy agradables, es como un golpe de vanidad para quien lo recuerda (se alegra)...

¿Sigue en la panadería?
Sigo en ese rubro. Hace 10 años tuve accidentes serios en motociclismo y terminé bastante arruinado de la pierna, de la rodilla, una serie de traumas y ahora estoy pagando las consecuencias.
Después me fui formando como persona, hice cursos de árbitro en la Liga Casildense que pertenece a AFA; dirigí unos cuantos partidos y ya no pude más. Hice un curso de técnico y me recibí del Instituto Nacional de Rosario, de donde salieron varios entrenadores, eran los que jugaron en la selección argentina.
Escribí artículos que se publicaron en dos periódicos de acá, uno es El Observador Prensa Libre, que se cerró temporalmente porque la directora se dedicó a la política.
Hay mucha gente que quiere saber de mi historia y abriré un Facebook para publicar todo lo que te estoy contando.

¿Cómo recuerda a ese The Strongest de 1977?
Fueron muy buenos años de mi vida. Hicimos un lindo grupo, todos éramos amigos, muy compañeros, nos ayudábamos mutuamente, lo apoyábamos al técnico (Freddy Valda) que estaba en ese momento y sabíamos lo que queríamos. 
El Tigre de esa época era un equipo de hombres. Siempre dije que los partidos los pueden ganar los jóvenes, pero los títulos los ganan los jugadores hechos, los de experiencia.
Éramos muy unidos y ése fue el factor fundamental para que consiguiéramos ese título, además teníamos un presidente como Rafael Mendoza que era una buena persona, que estaba al lado del equipo y nos daba buena vibra.
El apoyo de la gente era otro factor a favor, por la calle te hacía sentir bien, grande, fuerte; sabía que podíamos perder, pero también que íbamos a vender muy cara la derrota.
Para mí, es muy satisfactorio por todo lo que he pasado y mi alegría es grande cuando alguien recuerda a ese grupo de amigos que consiguió ese campeonato, y me pongo muy triste cuando en una página de la Federación u otro sitio de las redes sociales ponen una foto en blanco y negro, parece un equipo de los años 15 y eso me pareció deplorable cuando podían conseguir una foto a colores que se publicaba en los periódicos. Eso me lastimó bastante, está bien que tengamos una edad avanzada, pero no es para que pongan ese tipo de fotografías, ojalá puedan cambiar y poner una foto a color.

¿A qué amigos añora?
A mi compadre Ricardo Fontana, que volvió a La Paz; mi hermano el ‘Zorro’ Bastida, que vive en la zona sur cerca de la Patagonia; mi amigo Telmo Paredes, que está en Salta; Víctor Montoya, en Jujuy, es papá del médico que maneja al equipo de Atlético Tucumán; Juan Peña, con quien estoy en contacto por Internet, y otros que están por otros lados.
¡Ah!... no me puedo olvidar de otro amigo que radica en La Paz, que para mí era el motorcito, por quien nadie daba un peso, pero hacía todo el trabajo sucio del equipo, Raúl Ruiz, lo conocíamos como el ‘Gusano’ Ruiz. En los clásicos tenía la misión de anular a los grandes jugadores como Carlos Aragonés, ‘Chichi’ Romero, lo hacía a la perfección; no le encendían candeleros, pero era el más sacrificado de todos.
Con el ‘Gusano’ hablo periódicamente, al igual que con Mario Concha Algarañaz, que vive en Miami, seguramente irá a La Paz, ésos son los amigos y otros que ya partieron y seguro están riéndose allá arriba por las cosas que uno habla (sonríe).

¿Usted viene al encuentro de los campeones del 77?
Me están llamando los amigos que están por acá para decirme que tienen pensado ir a La Paz y hacer algunas cosas con los muchachos que quedan de la época del 77. Quedamos cuatro o cinco desparramados por Argentina, otra gente está en La Paz, otros que han fallecido y otros que andan por distintos países.
Estoy evaluando la posibilidad, no tengo nada definido todavía, pero pienso ir a pasear tal vez a fin de año o algún momento por aquellos lados.

¿Qué añora de La Paz?
Muchas cosas lindas, por todo lo que viví me siento un agradecido con su gente y el club. No te olvides que soy argentino, pero me naturalicé boliviano y en esa condición fui a jugar a otros países, con pasaporte boliviano, porque me siento un boliviano más.
Los bolivianos que me quieren o los que vienen por Argentina deben saber que estoy cerca de Buenos Aires, Córdoba y Rosario, mi casa es como de cualquier boliviano y cuando quieren pueden venir sin ningún problema, porque dejé amigos, mucho afecto, amor y cariño de la gente. Así que ya lo saben, los recibo en casa.
Cuando pasé a Blooming había gente que no quería renovar mi contrato; ahí me encontré con una persona que me contó que me insultaba cada vez que les ganábamos a su equipo, pero ya en su club estaba feliz porque también festejábamos triunfos.
Me acuerdo de Juan Carlos Costas, que tenía un compañero de radio, el señor Saúl Abdelnur, una persona con quien no tenía una buena relación, pero pasó el tiempo y en charlas con él y con actitudes mías sabiendo que no iba a hacerme la América, terminamos teniendo una amistad muy férrea y linda, es una persona a la que extraño mucho. 
Soy una persona que quiere a la gente y a su pueblo, porque yo lo considero mi pueblo. Estoy feliz por la situación actual del pueblo boliviano. 

¿Por qué no jugó en la Selección si adquirió la nacionalidad boliviana?
Después de un tiempo que llegué a La Paz, el técnico de la Selección boliviana era Wilfredo Camacho, me vino a hablar y eso implicaba naturalizarme, aunque mi deseo no era quedarme en Bolivia, pero luego de un período lo hice.
Asistí a un partido de la Selección en el estadio de La Paz, donde un montón de gente insultó a los jugadores y no quería que me pase eso, por eso pensé que si iba a la Selección lo más probable sería que me insulten, y eso no lo deseaba para mí. Eso lo vi cuando estaba el ‘Zorro’ Bastida.
Mi carácter era muy fuerte por esos tiempos, por esas razones no fui. Para nuestra vanidad hubiera sido un gran logro, pero como persona humilde y sencilla que soy no me parece que haya sido un error lo que hice.
Otra cosa era que me insulte la hinchada de Bolívar, eso me ponía más fuerte, porque sabía que la otra mitad me estaba alentando y era feliz, pero nunca fue mi deseo que me insulte todo el estadio.
Sin embargo, soy un agradecido de La Paz, Oruro y Bolivia. ¿Por qué de Oruro?, un primo mío viajó hace un año a pasear y el taxista que lo transportó al escuchar el apellido Lattini le empezó a contar de mí, mi familiar no se imaginaba y cuando volvió me contó la historia; ésas son cosas que tienen mucho valor, que el pueblo paceño y orureño me recuerden no tiene precio.

Cuéntenos una anécdota...
Esto ocurrió en un avión. Nosotros siempre hacíamos bromas. Cuando llegamos a Santa Cruz salía un poco de vapor por un tubo de escape de oxígeno por la descompresión del avión, eso era normal, pero nosotros gritamos que se estaba incendiando y eso alarmó a la gente, y al bajar casi nos detienen por eso. Cosa de locos (sonríe).
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Perfil

Jorge Carlos ‘Marraqueta’ Lattini Tasselli es un exjugador argentino de fútbol, de 66 años. Defendió las camisetas de The Strongest y Blooming en el fútbol boliviano.