La urgente batalla contra la mentira

 

Hay que señalar que la mentira ha sido una de las armas propias del nazismo y de sus expresiones burdas en las dictaduras latinoamericanas y de otras latitudes. Fue adoptada como arma psicológica por los Estados Unidos para amedrentar y someter a gobiernos y pueblos a sus intereses. Sus esbirros, a partir del aparato represivo de la CIA, se encargaron de sembrar políticas de terror, inventando enemigos, como el comunismo, que eran estigmatizados como los peores males de la humanidad, no sólo como los confiscadores de lo ajeno, sino también como verdaderos demonios que se robaban niños y violaban mujeres. 

Los aparatos represivos de las dictaduras en América Latina se encargaron de difundir informaciones falsas para justificar los crímenes que se cometían en nombre del orden, la paz y el trabajo, en el caso del septenio banzerista en Bolivia.

Es clásica aquella frase atribuida al ministro de Propaganda nazi, Joseph Goebbels: “Miente, miente, miente que algo quedará; cuanto más grande sea una mentira, más gente la creerá”. Los nazis pretendieron hacer creer, primero a los alemanes y luego a la humanidad, que existía una raza superior que debía dominar el planeta. Instalaron la estrategia del miedo como medio de sometimiento, de ocupación y ultraje no sólo territorial (físico), sino esencialmente psicológico. Sabían que un pueblo sin voluntad, sin conciencia de sí mismo, es un pueblo derrotado, sometido, ése es el fin que buscó y busca el fascismo, el imperialismo. La historia de la dominación en el mundo es la historia de la mentira.

Las recientes experiencias en países vecinos patentizaron el poder de la mentira, hoy difuminada a través de las redes sociales. Las más descaradas falacias lograron instalarse en la mente de los más pobres y ganar la opinión pública gracias a los medios de comunicación controlados por grupos de poder. Esa guerra sucia, por ejemplo, se impuso el 21 de febrero de 2016 en Bolivia.

En ese contexto se explica el llamado del presidente Evo Morales a dar la batalla contra la mentira de la derecha, del imperio y de los medios de comunicación de la antipatria. Nosotros, con la verdad.