Noticias falsas, las armas de la derecha para ganar elecciones

Foto: AFP
El ultraderechista Jair Bolsonaro se alzó con la victoria electoral en Brasil, y en la campaña recurrió sobre todo a las redes sociales para difundir noticias falsas que lejos de ser rechazadas fueron aceptadas por los electores.

 

Fernando del Carpio Z./Democracia Directa 

Tal como ocurrió en otros países del mundo, la influencia de las redes sociales en el electorado latinoamericano se reflejó en los resultados de la segunda vuelta de Brasil, donde ganó el ultraderechista Jair Bolsonaro, que logró el 55,1% de la votación y Fernando Haddad, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), obtuvo el 44,8%.
“No hay que olvidar que el genio detrás de toda esta campaña de tergiversación y noticias falsas de la campaña de Bolsonaro es el mismo que estuvo acompañando a Donald Trump, el estratega Steve Bannon”, advierte el periodista e investigador Ricardo Bajo.
Para el analista político Marcelo Silva, en el vecino país hubo un uso desmedido y extremo de las redes sociales que llevó a la violencia, a la desinformación, “estamos ante un fenómeno que no crece a través de los años, es mucho más rápido”.
Mientras que el sociólogo Fernando Mayorga refiere que la elección brasileña es el primer caso en América Latina donde se produce una importante influencia de las redes sociales digitales, de manera particular del WhatsApp, “que fue utilizado por el candidato vencedor en las elecciones mediante una estrategia de difusión de noticias falsas”.
El propio Bolsonaro reconoció que las redes sociales tienen mucho que ver con su liderazgo en los sondeos presidenciales en Brasil, y mediante una transmisión en Facebook Live celebró su victoria electoral el domingo 28 de octubre. 

Noticias falsas 
Bajo explicó que Bannon se instaló hace seis meses en Brasil y lo que hizo fue replicar con Bolsonaro los centros de pensamiento ultraconservador de Estados Unidos, en los que analizó la realidad del gigante suramericano en relación con las redes sociales.
Establecieron que el brasileño utiliza el WhatsApp antes que Facebook o Twitter. “Invirtieron 3 millones de dólares en irradiar y divulgar noticias falsas a través de esa app, que a diferencia del Facebook y Twitter no tiene filtros para frenar las noticias falsas, y donde la adicción a las redes sociales es cada vez mayor”, remarcó.
Para Bajo, el éxito fue tal que mucha gente que votaba al PT lo hizo por Bolsonaro. “Han parido de la noche a la mañana más de 50 millones de ultraderechistas”.
Mediante las redes, señala el periodista, decían que si ganaba el PT se iban a cerrar todas las iglesias porque la vicepresidenta era atea y que se iba a repartir un paquete gay en todas las escuelas públicas de Brasil.
“Todas esas noticias falsas se propagaron, la mayoría no tiene capacidad de discernir que es una noticia falsa. Lo peor es que somos correa de transmisión de la intoxicación de noticias, las que se comparten. Las redes sociales son adictivas, estamos todo el día enganchados al celular y no tenemos capacidad de ir a comprobar si es cierto o no, somos tontos útiles, la manipulación se multiplica en millones”, resaltó.

Presencia e influencia
Ricardo Bajo señala que desde el ascenso de la ultraderecha en Italia con el viceministro Matteo Salvini, el éxito del Brexit, la llegada de Trump a la Casa Blanca, de Bolsonaro a Planalto, de Iván Duque en Colombia, de Sebastián Piñera en Chile, de Mauricio Macri en la Argentina, se vienen en Bolivia las elecciones de 2019.
Por esa razón, el periodista e investigador considera que en las redes sociales “no hay que sentar presencia, sino influencia, y la derecha lo hace manipulando”.
Todas las campañas —afirma— que llevaron a la derecha al poder estuvieron basadas principalmente en las noticias falsas en las redes sociales. 
“Los mítines en las calles, las manifestaciones callejeras son del siglo pasado, estamos en un mundo cada vez más derechizado, más individualista, somos objeto de campañas muy bien pensadas”, manifestó.
Además, utilizando el Big Data (datos masivos) llegan con mensajes individuales a cada persona. “Compran millones de datos para llegar individualmente a cada persona, regalamos nuestros datos que luego se venden a las grandes empresas y campañas electorales para llegar a cada elector”, subraya Bajo.
La individualización de la manipulación y la llegada a través del WhatsApp tienen impacto, y Bajo recuerda que hace dos años ocurrió con el caso Zapata, “que era mentira y fue todo un éxito que influyó en parte en la derrota del MAS en el referendo (21 de febrero de 2016)”.
Son campañas individuales que se multiplican por mil. El periodista reconoce que lamentablemente la izquierda siempre llega tarde a la utilización de la redes sociales, cuando los medios, especialmente los periódicos, ya no tienen tanta influencia, y ahora las redes van camino a sustituirlos.
Ante esa situación, señala que los políticos se vuelcan al campo de las redes sociales porque hay que estar y hacer frente a la manipulación de datos, “donde los mensajes de odio tienen mucha más llegada. Ahora propagarlos suma votos, no como antes. Otra vez estamos 10 pasos más atrás que la derecha tradicional y la ultraderecha”, añadió.
Bajo manifestó que primero se despreció a las redes sociales por burgueses y que la izquierda batalla en las calles, pero “nos dimos cuenta que no hay que abandonarlas”.

Distinguir las redes, cada una tiene sus peculiaridades

En las elecciones brasileñas, la influencia se dio de manera particular mediante el WhatsApp, que fue utilizado por el candidato vencedor (Jair Bolsonaro) para la difusión de noticias falsas.
También se compartieron propuestas electorales, respaldadas por empresas y equipos especializados que permitieron que se diseminen a una velocidad y profusión increíble. Estudios realizados por algunos investigadores evidenciaron la influencia que tuvieron dichos mensajes.
El sociólogo Fernando Mayorga advierte que es imposible prever lo que suceda en 2019 en el país porque cada elección tiene particularidades y algún grado de influencia la cultura política predominante en una sociedad.
En Bolivia, a partir del referendo del 21 de febrero de 2016, hubo una influencia cada vez mayor de las redes sociales digitales que se manifestó también en la política de movilizaciones en contra del Código Procesal Penal a finales del año pasado.
Además se deben distinguir las redes porque cada una tiene sus peculiaridades. En el ámbito político boliviano, el presidente Evo Morales, Carlos Mesa y Samuel Doria Medina tienen cuentas en Twitter, que es una red que tiene un público determinado, con ciertas características, en el que hay mucha presencia de actores políticos y periodistas.
Mientras que es distinta la forma, las noticias y comentarios en Facebook, y es distinto el grado de proliferación y la modalidad en WhatsApp, por lo que se debe distinguir y precisar las peculiaridades de cada una de estas redes.
También se debe considerar que los medios de comunicación utilizan las redes sociales como cajas de resonancia, sobre todo los diarios impresos, que aparecen como digitales.

“Los candidatos que no sepan manejarlas están perdidos”

El candidato o esquema de poder que no sepa manejar adecuadamente las redes sociales está condenado a perder porque el voto ciudadano estará muy influenciado por el manejo de éstas en las elecciones de octubre de 2019, afirma el politólogo Marcelo Silva.
Considera que en las primarias del 27 de enero del próximo año, las redes tendrán poco efecto político porque nadie competirá, es un proceso de ratificación de candidaturas, pero donde serán definitivas y establecerán diferencia será en los comicios de octubre de 2019.
Además, en Bolivia, gran parte del electorado urbano (80%) y una buena parte del rural tienen acceso a Facebook, Twitter, WhatsApp, y “el que no sepa manejar está condenado al fracaso”.
Silva afirma que el impacto de las redes sociales se vio en los procesos electorales con Barack Obama, Trump y ahora Bolsonaro. “Los próximos comicios serán definidos en la forma cómo se presentan los perfiles de las candidaturas en las redes”, apuntó.
Silva manifiesta que la influencia de estas app en Brasil fue un elemento de controversia, al extremo que algunos organismos internacionales que observaban dijeron que deberían ser reguladas. También subraya el hecho de que Bolsonaro utilizó 12 minutos en los medios de comunicación y que “su campaña fue a través de las redes sociales, es algo inédito”.
Carlos Mesa no gastó nada para anunciar que está en campaña, lo hizo por las redes. “Estamos entrando a una dimensión que puede tener excesos y elementos importantes”, apunta.
El analista político ve difícil y complejo regular su uso porque se convirtieron en expresión íntima del ciudadano, es la forma comunicacional cotidiana, de revisión permanente.
En China prohibieron el Facebook y es donde más hay. “Se tendría que hacer una campaña de educación ciudadana que establezca el uso responsable de las redes antes que pensar en regular”, agregó.