¿Cambio regional o proceso coyuntural?

Foto: ElHeraldo
Seguidores de Jair Bolsonaro tratan de poner de pie una imagen del presidente electo.

 

(Democracia Directa)

Con la elección de Jair Bolsonaro en Brasil, el esquema político de la región marca una nueva tendencia. Desde el MAS-IPSP aseguran que es momentáneo y que no hay razón para preocuparse.

Equilibrios y contrapesos. Una balanza que se inclina o, en palabras del vicepresidente Álvaro García Linera, quizás una nueva oleada de cambios en la correlación de fuerzas.
Luego de la elección de Mauricio Macri en Argentina se dio el giro (aunque predecible) del presidente ecuatoriano Lenín Moreno a todo lo que construyó su antecesor Rafael Correa.
A ello se sumó el retorno del empresario Sebastián Piñera en Chile, la transición de Juan Manuel Santos a Iván Duque en la presidencia de Colombia y, por último, el registrado el 28 de octubre con la victoria en segunda vuelta del ultraderechista Jair Bolsonaro, como efecto, también, de la inhabilitación del candidato ganador Lula da Silva.
Para el exministro de Defensa Reymi Ferreira, el primer vicepresidente de la Cámara de Diputados, Lino Cárdenas, y el jefe de bancada nacional del MAS-IPSP, David Ramos, estos ajustes en el tablero político regional son “procesos coyunturales” generados por campañas de desprestigio en contra de los líderes progresistas.
Ferreira se refiere de manera puntual al fenómeno Bolsonaro y afirma que él fue producto de la guerra mediática librada en las redes sociales.
“Esa campaña se basó fundamentalmente en el resentimiento, odio y mentira, que son líneas de acción con las cuales se trabajó”, dijo en declaraciones a radio Patria Nueva.
La exautoridad sostuvo que el electo presidente en Brasil, que dirimió las elecciones con Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), es un “monstruo creado por el empresariado y la élite brasileña”, que redujo el debate político e ideológico al insulto a través de las redes sociales y los memes.
“En ningún momento hubo ideas o conceptos políticos, la democracia se ha trivializado tanto que se rebajó al resentimiento y las frustraciones”, argumentó Ferreira.
Señaló que el movimiento progresista regional atraviesa por un momento complicado, pero que dependerá de la reagrupación de las fuerzas sociales para volver a liderar las luchas.
El primer presidente de la Cámara de Diputados, Lino Cárdenas (MAS-IPSP), afirmó que lo sucedido en Brasil es parte del proceso de altas y bajas en el proceso revolucionario y que no debiera preocupar.
“Lo sucedido en Brasil es fruto de esas bajas que se dan en un determinado proceso y será coyuntural, este escenario cambiará porque los partidos de derecha nunca dieron respuestas a la gente, nunca reivindicaron los intereses de los sectores marginados, siempre privilegiaron las necesidades del capital y de sectores empresariales”, alegó.
Sostuvo que al igual que en Argentina, Brasil seguirá el camino de la inflación y el incremento en las tarifas de los servicios básicos, como efecto de las políticas que seguro implementará el gobierno de Bolsonaro.
Dijo que esas políticas deben servir para que la población brasileña se dé cuenta y tome fuerza para ponerse al frente y responder con acciones claras y revolucionarias.
En cuanto a la relación con Bolivia, el legislador no cree que los vínculos cambien. “En la mayoría de las veces se privilegió el tema comercial antes que el ideológico”, aseguró.
Desde Brasil, Paul Guedes, considerado el ‘cerebro económico’ de las propuestas del presidente electo brasileño, dio certeza de que a partir de la llegada del nuevo gobierno, los vínculos no tendrán nada que ver con un tema ideológico.
“No vamos a romper con nadie, no vamos a romper ninguna relación. ¿Yo sólo voy a comercializar con Argentina? No. ¿Solo voy a comercializar con Venezuela, Bolivia y Argentina? No. Vamos a comercializar con el mundo” y “no seremos prisioneros de relaciones ideológicas”, precisó Guedes.
Pero además de ello, el asesor de Bolsonaro señaló que el Mercosur “no será prioridad para el nuevo Gobierno” porque el bloque, conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, fue constituido como una entidad “totalmente ideológica”.
La postura tiene respaldo en las propias palabras de Bolsonaro: “Mercosur tiene su importancia, pero, en mi opinión, está sobrevalorado. Fue bien gestado en su inicio, pero con el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) el asunto ideológico pasó a hablar más alto. Nadie quiere detonar el Mercosur, pero queremos darle su debida estatura”.
El diputado David Ramos considera que el proceso que se vive en el continente es coyuntural debido a las oleadas cíclicas (aquello que se reitera de manera periódica).
Los movimientos sociales, en diferentes países, como Argentina, Chile o Perú, muestran un oleaje importante de los sectores sociales.
“Estamos convencidos de que en el futuro inmediato las corrientes progresistas y revolucionarias de América Latina nuevamente estarán en ascenso porque la política que ejecuta la derecha internacional no tuvo la capacidad de resolver los problemas más álgidos de la sociedad. Ésas son las bases para construir un proceso revolucionario”, aseguró.