Bolivia busca consolidar siete puertos alternativos

Foto: APG
La terminal internacional Jennefer, en el sudoeste de Santa Cruz.

 

Maribel Condori Monrroy / Cambio

Con la finalidad de abandonar la dependencia de puertos chilenos, los empresarios del país buscan consolidar siete muelles para movilizar cargas tanto de importación como de exportación hacia el mercado internacional, según los datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE). 

Las alternativas portuarias son Jennefer, Gravetal, Aguirre (que forman parte de la Hidrovía Paraguay-Paraná), Busch, Ilo, Matarani y Carmelo Peralta, indica esta institución en una publicación editada en 2016. 

Los atracaderos Jennefer, Aguirre y Gravetal fueron recategorizados como internacionales el martes 30 de octubre por el presidente Evo Morales. Desde esa fecha, le permiten a Bolivia acceder al océano Atlántico con soberanía.

El gerente general del IBCE, Gary Rodríguez, indicó que con la recategorización de internacionales a los tres puertos “ahora sí están dadas todas las condiciones para empezar a desviar” las cargas que entran por los puertos chilenos con destino a Bolivia. 

Acceso al océano Atlántico  

En coordinación con el Instituto Boliviano de Comercio Exterior, Cambio visitó el muelle Jennefer, situado en la cabecera de la Hidrovía Paraguay-Paraná, sobre el canal Tamengo, sudeste de Santa Cruz. 

El puerto es de propiedad de la empresa Nutrioil SA. Por ahí salen barcazas hasta otras terminales portuarias en tránsito, ubicadas en Rosario (Argentina), para luego ser embarcadas en buques de ultramar hasta sus destinos finales, según los datos de esta firma.

En un recorrido, el presidente de la Cámara de Industria, Comercio y Turismo (Cainco) de Santa Cruz, Jorge Arias, indicó que el principal objetivo de este atracadero es desarrollar el comercio exterior boliviano.

“Este puerto donde usted está ahora tiene capacidad para 5 millones de toneladas de carga anuales (y este año se prevé mover 1 millón de toneladas). Los exportadores e importadores alcanzaremos este objetivo en el corto plazo”, indicó el ejecutivo.

Por este muelle, Bolivia envía a Paraguay y otros mercados clínker, cemento, harina de soya, aceite comestible, cuero, carne y próximamente recibirá carga de fertilizantes, según Arias y los datos del IBCE. 

Nutrioil SA invirtió en Jennefer más de 80 millones de dólares tanto en el dragado de las aguas, la construcción de la infraestructura para las cargas y el complejo de industrialización de soya que ahí está instalado, resaltó el presidente de la Cainco. 

El puerto Aguirre se encuentra en Puerto Quijarro, en la provincia Germán Busch del departamento de Santa Cruz, en la frontera con Brasil, en el extremo este de Bolivia. Arrancó con un financiamiento del Banco Mundial de $us 1,2 millones en 1987 y comenzó a operar en 2003.

Gravetal tiene dos puertos propios con infraestructura para el transporte, recepción y embarque. Se encuentra en Puerto Quijarro, a orillas de Arroyo Concepción, sobre la frontera entre Bolivia y Brasil. 

Puerto Busch

Se encuentra en el municipio de Puerto Suárez, Santa Cruz. Su construcción permitirá la conexión de Bolivia con el océano Atlántico a través de la Hidrovía Paraguay-Paraná.

En puerto Busch se prevé invertir $us 250 millones para convertirlo en otra terminal internacional de carga ultramarina boliviana; sin embargo, el Ministerio de Planificación calculó financiar entre $us 600 millones y $us 800 millones para potenciarlo. 

Ilo y Matarani

El puerto peruano de Ilo es una alternativa viable al océano Pacífico. Según la Administradora de Servicios Portuarios Bolivia (ASP-B), hasta fin de año se prevé mover alrededor de 50 mil toneladas por el muelle si se toma en cuenta que ya se recibieron 30 mil toneladas.

Matarani es otra opción para llegar con carga boliviana hasta las costas del Pacífico. Por este puerto o por Ilo, el Ministerio de Desarrollo Productivo exportará 1.829 metros cúbicos de largueros de madera dura a la República de Cuba.

Carmelo Peralta

Es un proyecto que demanda la construcción de un puerto en territorio paraguayo, la ejecución podría demorar entre ocho y nueve años.