Camino a la desestabilización

 

Víctor Alonzo Gutiérrez Flores*

Antes de culminar octubre se conoció el anuncio público de comités cívicos que decidieron llevar adelante en las próximas semanas un pretendido paro nacional como señal de protesta —según manifiestan— en contra de la postulación presidencial de Evo Morales para las elecciones generales de 2019. Tamaño anuncio se constituye en sí mismo en un acto completamente delictivo, dado que dicho “pronunciamiento” conlleva la comisión de varios ilícitos penales al mismo tiempo por parte de quienes curiosamente y en teoría están llamados más que cualquier otro ciudadano o entidad a observar el Estado de derecho como tal. A este respecto podemos emitir varios criterios, mencionando en primer término, por ejemplo, que llama poderosamente la atención que niveles del Órgano Ejecutivo llamados por ley a preservar la seguridad interior del Estado se mantengan impasibles ante semejantes ‘pronunciamientos’ desde ya completamente descarados para con la vigencia del Estado de derecho y el sistema democrático en actual vigencia por ende.

Del mismo modo, semejante ‘anuncio’ nos muestra —y de forma muy elocuente— la desnaturalización en el actuar de los denominados comités cívicos, que abandonando la finalidad para la que fueron creados hace varias décadas hoy en día de forma casi cínica se convirtieron —dicho de manera general— en el parapeto de la reacción, la antipatria y la antinación, cuyos objetivos en su denominada ‘lucha’ no son otros que los de utilizar de forma partidaria y políticamente interesada a estos entes cívicos con el fin de encubrir sus verdaderos fines y objetivos político partidarios en la presente coyuntura.  

Pero esta pretensión de enmascarar su actividad conspirativa utilizando para ello a los comités cívicos queda completamente al descubierto cuando observamos la presencia de varios de sus portavoces y constamos que un buen número de ellos hace mucho tiempo tienen la categoría de mercenarios políticos al pleno servicio de la antipatria y la antinación. He ahí la importancia respecto de la atención que los órganos llamados por ley deberían de prestar y, en consecuencia, asumir las acciones que corresponden. Mantener la actitud de inoperancia y pasividad mostrada hasta el presente puede, sin duda alguna, traer consigo consecuencias muy negativas para la convivencia pacífica y vigencia en consecuencia del Estado de derecho.

Semejante anuncio como el que comentamos pone en clara evidencia que lo que pretenden los comités cívicos es dar inicio a un camino claro de desestabilización, siguiendo así el libreto practicado y/o ejecutado en Venezuela, lo que claramente implica concebir que lo que quiere la antipatria o la antinación vestida de comités cívicos es generar un ambiente de desestabilización, dado que tienen presente que por la vía electoral es imposible detener el avance del Proceso de Cambio en actual implementación.

Hay que tomar en cuenta que este modo de actuar tiene guías naturales, tanto internas como externas, y algo mucho más importante y sobre lo que hay que detenerse para efectuar una evaluación correcta es que estos objetivos antinacionales cuentan con el gran apoyo de importantes medios que en forma diaria hacen una labor mucho más efectiva y eficaz que las propias organizaciones político partidarias. Razón suficiente para que desde el lugar del Proceso de Cambio concibamos la aplicación de una estrategia correcta capaz de enfrentar en términos victoriosos a la reacción o la vieja partidocracia, que es casi lo mismo.

* Diputado nacional