La coca y las abiertas amenazas de EEUU

 

Bolivia ha dado muestras suficientes de que es capaz de encarar la lucha contra el narcotráfico sin la injerencia norteamericana.  Ha logrado reducciones significativas de cultivos ilegales de coca y ha cumplido las tareas de interdicción en el marco del respeto a las leyes y los derechos humanos.

La erradicación concertada con los productores de coca ha sido uno de los componentes claves para frenar el libre cultivo y su expansión hacia zonas de reserva natural y parques nacionales. No son pocos los esfuerzos que hace el Gobierno boliviano para encarar esta labor que, hay que recordarlo, es (o debería ser) una responsabilidad compartida entre los Estados. 

Por todo el historial de la presencia de Estados Unidos en América Latina en materia de narcotráfico, se tienen abundantes evidencias de que la política de Washington, su “guerra contra las drogas”, fue un mero pretexto para afianzar su influencia política en la región y un mecanismo de control geopolítico en ésta.

La hipocresía de Estados Unidos en esta materia está patentizada en el crecimiento desmesurado de cultivos de coca y del narcotráfico allí donde no sólo actúan los agentes de la DEA, sino donde se han instalado bases militares estadounidenses bajo el supuesto de enfrentar el delito.

El combate a todo lo que consideran amenaza a sus intereses ha sido pretexto para desarrollar una estrategia guerrerista, intervencionista, disfrazada —en muchos casos— de ayuda humanitaria. La doble moral de EEUU no tiene límites.

En ese contexto, en las últimas horas se han conocido las declaraciones de un funcionario de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca (ONDCP), quien lanzó la advertencia de que los cultivos de coca en Bolivia y Perú “supone una amenaza para nosotros (los estadounidenses) como nación y refuerza que estamos ante una crisis de adicción de drogas”. Está claro que se pretende atribuir a países como Perú y Bolivia los altos índices de drogadicción en EEUU, donde —según el Centro para el Control de Enfermedades (CDC)— murieron 71 mil personas por sobredosis  de opio en 2017.

“Estados Unidos fomenta el narcotráfico”, ha señalado el presidente Evo Morales al condenar la estigmatización y amenaza descarada del imperio a países como Bolivia y Perú.