Bolivia afina ingreso al Mercosur y tomará el mando de la Celac

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El presidente Evo Morales posa con sus colegas de la región, asistentes a la Cumbre de la Celac, en República Dominicana, en enero de 2017.

 

Fernando del Carpio Z.

Bolivia forma parte de la mayoría de los organismos multilaterales de la región, donde su participación es activa. 

En índole económico y comercial —como en la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Mercado Común del Sur (Mercosur), como advierte Walker San Miguel— Bolivia no registra problemas. Sin embargo, con Unasur, que es más de carácter político, atraviesa por una aguda crisis.

San Miguel, exsecretario general de la CAN, y los analistas políticos Hugo Siles y Helena Argirakis coincidieron, por separado, en atribuir la situación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) a los cambios políticos que se dieron en países como Argentina y Brasil, especialmente.

A Cristina Fernández de Kirchner le sucedió Mauricio Macri (el 10 de diciembre 2015), de centro derecha; a Dilma Rousseff —del Partido de los Trabajadores (PT), que por una acción judicial fue apartada de la presidencia— le reemplazó Michel Temer (el 31 de agosto 2016), y las últimas elecciones fueron ganadas por el ultraderechista Jair Bolsonaro (asumirá el 1 de enero de 2019).

CAN, ALADI Y MERCOSUR

La presencia de Bolivia en organismos internacionales,  como la Aladi, la CAN y el Mercosur, es intensa.

“De hecho, en la CAN es miembro fundador y pleno; ha tenido la secretaría general durante cinco años. En el Mercosur es miembro asociado, y pretende ser pleno. En Aladi es miembro pleno y, aunque no tiene la densidad económica, es un ente que se valora mucho porque tiene toda la historia de la integración en Latinoamérica y muchos de sus fallos son vinculantes”, explicó San Miguel, exministro y excónsul general en Chile.

Respecto al Mercosur, los países miembros aprobaron en todas las instancias la incorporación plena de Bolivia. En éste falta Brasil, que en los últimos años atravesó por una crisis política muy aguda, pero si es incorporado en la agenda del Senado, 2019 podría ser el año clave para que el país sea miembro pleno.

UNASUR Y CELAC

Los otros organismos que tienen un componente más político son Unasur y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Ambos atraviesan un momento crítico debido a que algunos gobiernos consideran que ha habido un cambio de línea política con la que algunas instituciones difieren, es el caso de Unasur. 

Para San Miguel, ninguno debiera afectar al bloque como tal, porque en la diversidad se puede administrar. Es como en la OEA (Organización de los Estados Americanos), en la que hay distintas visiones políticas, como en el caso de Cuba, de que se incorpore y ahora es Cuba la que no quiere ingresar.

Para el exfuncionario internacional, los organismos pueden tener diversidad de miembros, de opiniones y seguir vivos; el problema de Unasur es que un grupo de países ha decidido ralentizar su participación (es el caso de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Paraguay, que comunicaron el 20 de abril que suspenden su participación en el bloque).

Coincidiendo con esa decisión, a Bolivia le tocó asumir la presidencia pro témpore del bloque (desde el 17 de abril). San Miguel resaltó que el país “hizo todo el esfuerzo para que no se materialice esa desunión, pero se ha quedado en una especie de statu quo y sin que funcione”.

Para Siles, la situación que afecta a Unasur en algún momento tendrá que superarse. Aunque no se ha podido concretar la designación para la Secretaría General, lo evidente es que “Unasur está en una crisis provocada por gobiernos que tienen otra mirada y otras prioridades”.

De todas maneras, San Miguel cree que Unasur, antes que desaparecer, podría transformarse. Además, considera que lo real es que Sudamérica es una región que debe integrarse de una u otra forma porque comparte muchas identidades culturales, atravesó por las mismas guerras para independizarse y la mayoría habla español y portugués.

“Tendrá que tener una dinámica más económica y comercial; para eso la CAN y Mercosur podrían aportar”, sostuvo.

La sede de Unasur es Quito, y Lenín Moreno —que asumió la presidencia de Ecuador el 24 de mayo 2017— restó apoyo al organismo.

La situación en la Celac es diferente. Para San Miguel, el bloque no logró ser una institución, sino un foro que ha tenido una actividad muy dinámica desde su creación, salvo los dos últimos años, que se ha ralentizado.

Bolivia asumirá el próximo año la presidencia pro témpore de la Celac. Una de las actividades pendientes de institución tiene que ver con la cumbre con la Unión Europea (UE), que el país espera llevar adelante para fortalecer la integración con el bloque europeo, que sufre una momento de inestabilidad a raíz del brexit (abandono de Gran Bretaña de la UE).

Mientras, Siles considera que la Celac tendrá la oportunidad de generar un intercambio de agendas con la UE y —en esa dirección— esperar cómo los nuevos gobiernos de México (López Obrador) y Brasil (Bolsonaro) actúan en relación con el organismo. El diplomático puntualiza: “Porque mucho inciden los cambios políticos de la región para que este bloque hemisférico no se vea truncado por la coyuntura en algunos países”.

Estados Unidos ataca los esfuerzos de integración

En el actual contexto internacional, la politóloga Helena Argirakis observa un escenario muy tenso y difícil para los esfuerzos alternativos de integración, considerando la disputa en el campo del orden internacional, y de que hay un repliegue en términos del liderazgo de Estados Unidos, lo que no significa una merma en su intención de dominación mundial.

Según Argirakis, muchos autores indican que Estados Unidos se está replegando en términos de sus responsabilidades, de su liderazgo, rol y presencia en instituciones y organismos internacionales, pero ha incrementado su intención de dominación a través de la estrategia de la no polaridad que postula la tesis de la “geopolítica del caos”.

“Uno de los lineamientos estratégicos es el derrumbe de todo esfuerzo de integración, contrahegemónico, de resistencia y rebelión. En esta geopolítica del caos la premisa es generar la guerra híbrida, el vivir y vencerás; es un escenario nefasto contra los esfuerzos alternativos de integración —como la Celac, Unasur—, contra los esfuerzos de integración bolivariana que tenía el presidente Hugo Chávez y, mucho antes, el Libertador Simón Bolívar, José Martí y los grandes antiimperialistas de este continente”, resaltó.

Ante esta complicada situación, Argirakis es partidaria de salir de Suramérica y empezar a construir alianzas mucho más fuertes, como con China, la Federación Rusa e Irán, que mantienen su independencia y soberanía en términos del eje Pacífico y EuroAsia.

Argirakis considera que Estados Unidos intentará proteger su geopolítica de influencia directa, así como rechazar la presencia de China y de la Federación Rusa, por lo que apunta a un proyecto multipolar, y, en ese marco, será difícil la integración, que era el objetivo de la Celac y Unasur.

El país se constituye en la bisagra de la cohesión suramericana

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) es un mecanismo de integración que atravesó por períodos críticos: Ecuador se retiró y no logró consolidar su institucionalidad, por eso Walker San Miguel, exsecretario general de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), sostiene que se debe tener una visión latinoamericanista; de lo contrario, surgirán más bloques en desmedro de esta unión.

Para el especialista en política internacional Hugo Siles, el organismo está más localizado en Venezuela, Cuba y Bolivia, y algunos países de Centroamérica; además, el hecho de que el secretario general sea el excanciller David Choquehuanca hace que el país tenga una mayor participación. Uno de los objetivos del ALBA es romper las asimetrías existentes entre las economías de nuestros pueblos, privilegiando el desarrollo con equidad social, fomentando mecanismos de cooperación e integración regional.

Lo importante, valora San Miguel, es que Bolivia tiene una participación muy activa en todos los organismos de integración, más allá de que pase por momentos difíciles. El político destaca que Bolivia, por su presencia en los diferentes bloques, se constituye “en la bisagra de la integración suramericana que algún día se va a dar”. “El camino finalmente es la integración de toda Suramérica, más allá de que implique cinco o 10 años”, resalta.

San Miguel refiere que la unificación debe alcanzar a toda la región, porque si los países no se unen, van a seguir estando en situaciones difíciles a nivel de la competencia mundial. “Hay la necesidad de unirse. Esa unión pasa por acuerdos políticos mínimos. Ojalá los gobiernos de la región así lo entiendan”.

En esa dirección, el exsecretario general del grupo subregional andino destaca que felizmente en el país, aún en los momentos más críticos, no ha abandonado la CAN, se ha mantenido en el Mercosur y ahora quiere ser miembro pleno; es fundador de la OEA, de Unasur, de la Celac, “lo que muestra que Bolivia, por ser el corazón de Suramérica, tiene una vocación de integración”.