Por qué escribí lo que Domitila habló

Biblioteca del Bicentenario/Moema Viezzer

 

Moema Viezzer / Socióloga, investigadora y educadora brasileña

Varios aspectos me llamaron la atención de Domitila y me llevaron a escribir sobre su testimonio. El primero fue la calidad de las informaciones que ella daba sobre la vida del pueblo y el mensaje de esperanza que transmitía cuando analizaba la realidad. También me llamó la atención la forma en que lo hacía, intercalando siempre ejemplos que ilustraban lo que decía y no dejaban dudas sobre su compromiso en relación con lo que hablaba y quería transmitir. Domitila persona y Domitila testimonio aparecían indiscutiblemente interconectadas. 

Otro aspecto que me sorprendió fue la forma en la que el Comité de Solidaridad con el Pueblo Boliviano recibió a Domitila en México. En medio de tantas divergencias ideológicas que separaban a los representantes de diferentes partidos de izquierda exiliados allí, era como si ella expresara, incluso, los motivos comunes que habían llevado a tantas personas a tener que abandonar su país. 

Cuando escuchaba a Domitila, en sus intervenciones en la tribuna o traducía sus entrevistas para la prensa internacional, recordaba a las millones de mujeres de su condición de clase que no tenían acceso a las informaciones que allí circulaban y mucho menos la posibilidad de encontrarse para trabajar sobre cuestiones que se planteaban allí y que ella retomaba valiéndose de la condición de mujer de su clase social. En un mundo de hombres, donde lo último que podría ocurrir era que se dé visibilidad a la sabiduría adquirida por un ama de casa de centros mineros cuando ni siquiera se había escrito el testimonio de sus dirigentes, el testimonio  de una mujer como ella seguramente podría traer elementos nuevos para la acción y la reflexión de las organizaciones sociales y políticas. 

La conciencia de clase de Domitila, y su capacidad de expresarla eran una rareza, lo que se convirtió en uno de los puntos fuertes de Si me permiten hablar…, similar y al mismo tiempo distinto de otros testimonios que yo había leído como Quarto de Despejo, de Carolina María de Jesus; Los hijos de Sánchez, de Oscar Lewis; He agotado mi vida en la mina, de Juan Rojas y June Nash, entre otros. La investigadora mexicana Elena Urrutia captó bien esa dimensión: “Lo que más  sorprende no es esa vida particular y difícil; es el conocimiento lúcido que la protagonista tiene de su situación, de la explotación que ella, su marido, sus hijos y todos los de su clase son objeto; de las causas y mecanismos que crean y mantienen la situación, y del compromiso que ella asumió junto con su pueblo para cambiarla”. Como educadora, yo percibía en el lenguaje de Domitila un vehículo de transmisión muy importante, para el cual hacía falta un canal de retransmisión. Eso justificaba el tiempo y la dedicación que un trabajo como ese requiere hasta llegar a una publicación a partir de las entrevistas iniciales.  

El proceso de elaboración de Si me permiten hablar... se inscribe en el método de la investigación-testimonio, utilizado para reconstruir procesos sociales, económicos y culturales y para complementar o rectificar análisis anteriores sobre hechos y personajes populares. De acuerdo con la propuesta establecida, el montaje de un testimonio obedece a normas y procedimientos propios. En el caso de Si me permiten hablar..., el papel que he definido yo para mí fue el de ser un instrumento de comunicación sin alterar la forma de expresarse de Domitila ni incorporar otro análisis que no fuese el de la protagonista. Esa fue mi propuesta, como podría haber sido otra, igualmente oportuna. Al trazar “esta otra historia”, que no había sido escrita anteriormente, el montaje del testimonio obedece también a la idea de transformar el libro en un instrumento de comunicación, para análisis, crítica y diálogo.

Como cualquier testimonio, Si me permiten hablar... deja abiertas  muchas más cuestiones que las que cierra. Y por tratarse de un testimonio con fuerte connotación ideológica, eso se hace más evidente y fuerte.   

¿Qué hace que la historia de vida de una mujer de una mina de estaño de Bolivia se haga conocida internacionalmente, traducida a varios idiomas en pocos años, leída con interés por personas que nunca antes han oído hablar de Bolivia? —Preguntaba la socióloga investigadora inglesa Olivia Harris—. ¿Puede eso ocurrir sin distorsionar la realidad a la que se refiere? ¡Qué hace de este libro algo más que un cuento sobre la miseria y la explotación, haciéndonos sentir simpatía y también malestar? La respuesta está en el título del libro: es un testimonio. Domitila está dando su testimonio, no está solamente contando una historia.

(Viezzer, Moema. Si me permiten hablar... Testimonio de Domitila, una mujer de las minas de Bolivia (1977). Biblioteca del Bicentenario de Bolivia. La Paz, 2016. Pp. 69-70.)