Consultor en comunicación política, Mario Riorda: “El 70% de lo que se consume en las redes carece de veracidad”

Foto: Carlos Barrios
Mario Riorda, consultor argentino que llegó para exponer sobre las redes sociales.

 

Fernando del Carpio Z.

Se calcula que entre el 60% y 70% de lo que se consume en las redes sociales carece de veracidad, “pero si de golpe ese contenido está cerca de su modo de pensar, lo comparte; es lo que se llama sesgo de confirmación, ahí aparece la expansión de la mentira”, advirtió Mario Riorda, consultor argentino en estrategia en comunicación política.

Riorda, en el seminario del 4 de diciembre en el auditorio del Banco Central de Bolivia (BCB), mencionó que en el Brexit (salida de Gran Bretaña de la Unión Europea) actuaron 700 mil cuentas en redes sociales, de ellas sólo el 4% eran británicas y el 30% eran falsas.

En la última elección en Ecuador, las tendencias dominantes en Twitter fueron generadas por cuentas automatizadas y otras apócrifas, hechas en la Argentina.

Reconoció que las redes sociales tienen cosas fabulosas, pero también le adosan una carga de pesimismo o producen posiciones de escepticismo, y han potenciado los niveles de estandarización en la sociedad. No hay filtros, todo surge sea verdad o mentira.

Para Riorda, “la comunicación es inherente, es el modo como se palpa, se ve, se visibiliza la política” y, a más de 30 años de recuperación de la democracia en la región, estamos poniendo en duda si está tan consolidada como creíamos y visualizamos nuevas amenazas.

Lo curioso es —afirmó— que esta democracia estresada es la más participativa. A pesar de los avances fuertes del Estado, se torna insuficiente por situaciones de desencanto en la región, los partidos políticos se desvanecen y son reemplazados por la hiperpersonalización que hace crujir las instituciones.

También habló del movimientismo, que no son los movimientos sociales, sino que se aglutina en torno a causas sociales; pueden ser micro para reclamar, por ejemplo la basura, o macro, como los movimientos por equidad y género y el aborto. Demandan cosas concretas.

A la comunicación la vemos absolutamente ideológica, dijo Riorda, e indicó que dos terceras partes del discurso ideológico en spots televisivos, que son los más superficiales, son de corte ideológico. Además, las campañas preferentemente son más negativas que positivas, la diferencia con el contrario (adversario) es el elemento dominante.

Pasado antes que futuro

Aproximadamente el 73% de lo que se discute en un proceso electoral no tiene que ver con el futuro, sino con el pasado; “esto hace pedazos la tesis de que una campaña electoral es la agenda de las futuras políticas públicas por venir”.

El experto argentino también habló de la volatilidad política, que significa que hay competitividad, y que en algunos países se resuelve en el balotaje (segunda vuelta).

Al referirse a las crisis políticas, económicas o por escándalos, Riorda consideró que el caso de Odebrecht ha sido devastador para la institucionalidad de América Latina.

Por otra parte, indicó que antes para la campaña electoral se planificaba llenar un estadio, realizar una caravana, presentar propuestas, y hoy son microcontenidos. En Brasil, el spot más importante no fue uno oficial: el equipo de Bolsonaro editó informal e ilegalmente un spot del whisky Johnnie Walker, que se puso en las redes y no en la televisión.

En esa dirección, y tal como contó su colega Ángel Beccassino, el mandatario electo Bolsonaro le dijo a la gente “Brasil por encima de todo” y “Dios por encima de todos”; de esa manera conectó con los cristianos que lo respaldaron y con el sentimiento de la mayoría del pueblo brasileño que es creyente. Son cosas muy fuertes las que utilizó y le dieron réditos.