Ángel Beccassino: El poder de las redes sociales está en instalar temas, de agitar y provocar movilización

Foto: Carlos Barrios

 

Los expertos argentinos Ángel Beccassino y Mario Riorda participaron en el seminario Comunicación y Revolución en Redes Sociales, el 4 de diciembre, y los comentarios estuvieron a cargo del vicepresidente Álvaro García Linera. El evento convocó a gran cantidad de público, especialmente jóvenes, que colmaron el auditorio del Banco Central de Bolivia (BCB).

Democracia Directa entrevistó a Beccassino, que en 2014 trabajó en la estrategia general de Juan Manuel Santos, que fue reelegido, y este año en la de Gustavo Petro, que fue a la segunda vuelta.

Las redes sociales se han expandido, ¿son parte esencial en las campañas electorales?

Internet se empieza a regar por la sociedad a partir de mediados de los 90, y las redes sociales agarran vuelo en 2005: llevamos 13 años. En la medida que va creciendo el desarrollo de las redes sociales va creciendo su uso en las campañas electorales como una herramienta o como varias herramientas digitales. Una es Twitter, donde la gente expresa sus emociones, cómo yo pienso, y si generan debates, se retuitean, se arman climas de opinión, duran poco tiempo, pero alborotan momentos claves de una elección y marcan agenda. El problema es que se vuelve una especie de adicción para los que tuitean y creen que todo el tiempo deben estar opinando, por lo que se gasta el interés. Facebook es una red que marca qué hago, cuál es mi vida social, cuáles son mis intereses; de alguna manera me desnudo ante la sociedad, impulsada por las mamás para ver en qué andan sus hijos, y cuando empiezan a vigilar les empieza a gustar y progresivamente los jóvenes (hijos) migran a otras redes sociales y las mamás se van quedando como dueñas de este territorio. Los jóvenes, que son la dinámica más fuerte de las redes sociales, migran hacia Instagram, que recoge algo más liviano y frívolo. Hasta que aparece la red de mensajería: WhatsApp. En mi lectura, es la más poderosa, lo demostró en la última campaña en Brasil. Llega a todo el mundo y no requiere acceso a Internet, sino el programa de datos que te dan casi todas las telefónicas que operan digital. En esa medida, la gente recibe mensajes y empieza a creer en lo que recibe; ése es el poder que tiene, y las fake news (noticias falsas), mentiras que circulan, tienen efecto porque se creen. El gran poder en las redes se presenta cuando uno logra que la gente se adueñe de un mensaje porque lo siente importante para su vida o para su comunidad virtual, que antes era de ver físicamente, hablar cara a cara. El poder de las redes sociales está en ser un instrumento de comunicación, de persuasión, de instalar temas y formas de mirar los temas, de agitar, de provocar movilización, etcétera.

Ante esta tendencia, ¿las redes sociales tienden a sustituir a los medios de comunicación?

No, el viejo lema de la combinación de todas las formas de lucha aplica a una campaña electoral. Lo que pasa es que uno tiene que evaluar para qué usa cada instrumento. Evidentemente hay un retroceso de la prensa escrita, de las revistas; la televisión ha disminuido su poder de impacto por el hecho de que se han masificado las opciones que tiene la gente, ahora tiene muchísimas opciones: TV pago, un fenómeno como Netflix (se ven todos los capítulos de una serie, películas); eso se debe comprender. Cuando uno trata de emitir un mensaje o un discurso, lo hace por el tiempo de atención de la gente; lo que se trata de lograr es que la gente nos preste atención, ya que está concentrada en un montón de medios, en los canales de cable, en los de aire; eso hace que se tenga que evaluar el peso de cada uno de los medios para darle un protagonismo en la campaña electoral. En Colombia utilizamos un minuto y medio de TV, pero el momento final, en vez de 20 o 30 segundos en momentos de baja intensidad, lo dejamos para la última semana, pero en formatos grandes. Un poco lo que hizo Barack Obama en las dos campañas, donde mandó espacios en horario central de más de media hora. Tuvo más impacto porque rompe la inercia de que la gente te registre como mensaje publicitario; como es un mensaje más de fondo, más extendido, se puede lograr una penetración mucho más poderosa.

¿Cuál red social se utiliza más para la difusión de noticias falsas?

En la actualidad, la más potente es WhatsApp, ahí se siembran cosas. En Brasil se dijo que el hombre que apuñaló a Jair Bolsonaro, en la campaña, ese mismo día había hablado por teléfono con la candidata a vicepresidenta de Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT). Se siembra esa noticia falsa, la gente lo cree, extiende ese rumor y relaciona el hecho con una conspiración. No pueden con Bolsonaro y lo quieren sacar de la contienda, y eso lo victimiza y lo vuelve más fuerte como atracción electoral.

Se dice que Bolsonaro no gastó casi nada en TV y que utilizó las redes sociales, ¿es evidente?

La campaña de Bolsonaro lo que hace es protagonizar desde mucho antes en redes sociales, y el PT, de Haddad, comete el error de recién comprender la importancia de las redes sociales y el daño que les hace faltando siete días para contrarrestar la ofensiva de Bolsonaro. Se dejaron ganar un terreno enorme, y eso les hizo tremendo daño, aparte de otros elementos. Hay un juez central en Bolsonaro, el juez (Sérgio) Moro, que será ministro de Justicia de su gobierno. La conspiración que montaron como contra Cristina en la Argentina o contra Correa en Ecuador es un formato judicial donde te atacan bajo el tema de la corrupción, sembrando desconfianza en vos, minando tu credibilidad, la confianza que hay en ese gobierno, y luego empiezan a construir cosas que siguen erosionando, utilizando muy fuerte las redes sociales y particularmente WhatsApp. El refuerzo de la corrupción de Lula que se hizo por las redes sociales es demoledor; cada vez la gente se convence más de que Lula es un corrupto, de que el PT es la bolsa más grande de corrupción, etcétera, y cuando el PT reacciona lo hace desde una posición de mucha debilidad frente a esa acusación.

El presidente Donald Trump no deja de utilizar las redes sociales…

Lo que ha hecho Trump es ir a contrapelo de lo que se pensaba que iba a hacer. Todos eran buenos modales, lo políticamente correcto, hablar suave y Trump aparece siendo todo lo contrario, siendo grosero, una porquería, primero logra que todos hablen y estén pensando sobre él, la gente se cansó de esa hipocresía de todos hablar bonito, la corrección política y a la gente en algún momento le empieza a gustar el que transgrede, el grosero, el que dice como la gente lo está sintiendo, Trump asume ese papel y luego lo sostiene. Todo el tiempo está haciendo transgresiones, habla de ataques nucleares a Corea del Norte y al poco tiempo aparece de la mano con Kim Jong-un. La agenda de los medios la marca Trump, anuncia una guerra comercial salvaje contra China, conmueve a todo el planeta y el viernes sale de la mano con Xi Ping, en Buenos Aires, sede del G20. Esa actitud de liderar la atención del país le produce réditos, la gente se olvida de la bestialidad anterior con la bestialidad siguiente, la presidencia la está manejando a punta de Twitter, destituye funcionarios a partir del Twitter, y los medios se han convertido en la caja de resonancia de las redes sociales, las noticias salen de lo digital.

¿Es positivo lo que sucede?

No es que sea positivo o negativo, es lo que es, uno debe comprender por dónde se está moviendo la realidad para moverse con la realidad. Uno debe comprender lo que hay, sea para desactivarlo o para utilizarlo como una herramienta.

Las redes sociales eran terreno de la oposición, pero ahora con miras a las elecciones de 2019, el Gobierno boliviano anuncia que las utilizará para llegar sobre todo a los jóvenes, ¿qué opina?

Nunca es tarde para ponerse en sintonía con lo que está pasando, es una torpeza dejar que una herramienta tan poderosa como ésta sólo esté en manos de la oposición. El Gobierno debe asumir una estrategia clarísima, fuerte y consistente en redes sociales; no para manipular, sino para conversar con el país y particularmente con los jóvenes; si los jóvenes están ahí, es una torpeza no dialogar con ellos. Si vos hablas mal de mí todo el tiempo y yo me quedo callado, se aplica el dicho “el que calla otorga”, por lo que me parece bien que el Gobierno se ponga las pilas y este proyecto tenga una expresión de diálogo potente a través de las redes sociales.

¿Es posible divulgar, por las redes, lo que ocurrió en el pasado?

Pensaba en la pérdida de memoria que hay en los jóvenes, lo que pasó atrás perdió importancia y ponerse a machacar sobre ese pasado es un problema si no se encuentra la forma de mostrar bien ese pasado. Es como cuando una persona mayor dice “cuando yo era joven...” y al joven le importa un pepino lo que pasaba antes, por lo que es importante generar conciencia de lo que ha pasado en Bolivia. El régimen de Erdogan, en Turquía, para tratar sobre el famoso golpe de Estado en 2016, instaló estands en los mercados, en lugares de mucho tránsito, para recordar y que esté presente el intento de acabar con la democracia; en los términos de Erdogan, fueron espacios de interacción en la calle y en las redes se comenta lo que se ve.