Evo y el Cardenal, una amistad fraguada bajo la llama de la democracia y la defensa de los humildes

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Gabriela Ramos/Cambio Digital

El 20 de mayo de 2018, el papa Francisco anunció desde Roma la designación de 14 cardenales, entre ellos, el obispo boliviano Toribio Ticona, de 80 años, quien conoció y forjó una amistad con el presidente Evo Morales durante las marchas que se realizaron hacia La Paz para defender los derechos de miles de trabajadores, campesinos, que eran sojuzgados, postergados y discriminados por los gobiernos de turno.

El Cardenal y el Primer Presidente Indígena de Bolivia se conocieron en Patacamaya, cuando las marchas cocaleras o campesinas pasaban por el lugar y Ticona salía a recibir a los caminantes con plátanos, panes y refrescos en las manos, para saciar su hambre y sed.

Recién conocido su nombramiento, el Cardenal reveló este episodio de su vida junto al Jefe de Estado. “Para conocimiento de ustedes, el actual Presidente es un amigo que he ayudado para la (recuperación) de la democracia en sus marchas por Patacamaya, donde lo he alojado, donde he estado con él, y él también creo que me estima”.

Fue en retribución a esa historia común y el hecho de que el prelado es el primero de origen indígena que ocupa este cargo, que Morales lo acompañó en su consagración como Cardenal y máxima autoridad de la Iglesia católica en Bolivia.

“Nuestro gran deseo es trabajar conjuntamente por los más abandonados. Hemos consultado y decidido acompañar al hermano Cardenal a su consagración al Vaticano; estamos muy contentos por su designación e iremos conversando sobre temas sociales”, comunicó oficialmente Morales en su cuenta de Twitter semanas antes del 29 de junio, fecha en que Ticona fue ungido en el Vaticano.

“Siendo sinceros, (Evo Morales) ha hecho muchas cosas por Bolivia, hay que reconocer”, sentenció el Cardenal boliviano, consultado por los medios de comunicación sobre su visión respecto a la gestión del Jefe de Estado, que está a poco de iniciar el decimotercer año de mandato presidencial.

Pese a las críticas que generaron sus afirmaciones en la derecha opositora, Ticona se mantuvo en su posición y el 3 de junio, en una entrevista con Cambio, afirmó que siempre apoyará al presidente Morales ya que trabaja en favor de los pobres.

Asimismo, y no obstante la situación generada por miembros de la jerarquía católica -que se alinearon con la oposición-, el purpurado expresó su convicción de que “entre Estado e Iglesia podemos acercarnos para dialogar y trabajar juntos porque nuestro servicio y trabajo no es para beneficio personal, sino que tenemos la gran responsabilidad para con nuestros hermanos los bolivianos, sin discriminar a nadie”.

Ticona aseguró que “hay cosas que nos unen, (con Evo Morales) trabajaremos y nos ayudaremos”. Destacó programas como el de vivienda social “y muchas cosas que antes no se hacían, él está haciendo. Seríamos ciegos para decir que se está aprovechando. Ahora le censuran el edificio, La Casa Grande del Pueblo; no creo que sea sólo su deseo, pues eso tiene dos razones: uno, por el desarrollo y progreso como edificio y, dos, como muestra del desarrollo que alcanzó nuestro país”.

En ese marco, abogó por la unidad entre la Iglesia y el Estado. “Seguramente entre ambos nos hemos ofendido, no solamente de mente o palabra, sino de hechos”, admitió. Luego de expresar su respaldo al cambio, añadió que: “Entonces veremos los frutos y el avance, pero si sólo hablamos o pensamos una cosa y hacemos otra, es hipocresía. Hay que cuidar eso y por eso creo que el trabajo será duro”.