Un lugar paradisíaco: El Palmar

1. La principal razón para mantener esta reserva es la palmera janchi coco (Parajubaea torallyi).

 

Erika Ibargüen Ayub / La Paz – Edición impresa

A 3.200 metros sobre el nivel del mar se encuentra uno de los lugares más paradisíacos de Chuquisaca, un lugar turístico que ofrece una lista de bellezas naturales rodeadas de bosques densos siempre verdes por la concentración de humedad. Allí reina la palmera janchi coco (Parajubaea torallyi), de la que procede el nombre de este mágico lugar. Se trata de El Palmar, un bosque formado por pinos de monte, kewiña, aliso, sahuinto, arrayán, yuruma, entre otros, juntos forman una alfombra natural que despide aromas agradables, donde los visitantes pueden respirar aire fresco y puro.

Las autoridades y responsables del este municipio ya inauguraron cuatro atractivos: el sendero que conduce a los turistas al mirador de cóndores andinos, Condor Bañana; el Cañón Misión, en el sector Thuru Thuru, que tiene piscinas naturales; Yanacocha, que es un sendero donde se puede apreciar la palmera janchi coco, única en el mundo, y finalmente, K’ala Rumi, desde donde se puede observar petroglifos y chullpares prehispánicos.

CONDOR BAÑANA

Es un lugar para el avistamiento de aves. Allí es donde acuden a bañarse más de 35 cóndores todos los días del año. El horario en el que se los puede observar oscila entre las 11.00 y las 15.00. Este espectáculo muestra desde el aterrizaje, maniobras de baño hasta el despegue de estos majestuosos animales.

CAÑÓN MISIÓN

Ubicado en el sector Thuru Thuru se encuentran profundos cañones formados por rocas y piedras. La belleza natural de este lugar paradisíaco en medio de bosques de palmeras y piscinas naturales invita a ser testigos de esta mágica experiencia.

SENDERO YANACOCHA

Se encuentra en la comunidad El Palmar; tiene un recorrido de 2.584 kilómetros y permite observar parte de la biodiversidad del área, sobre todo la palmera janchi coco.

K’ALA RUMI

Es otro de los cuatro atractivos que está listo para recibir a los visitantes. Se trata de un sendero natural desde donde se puede observar parte de las comunidades del área protegida, petroglifos y chullpares prehispánicos. Es un lugar apto para realizar deportes extremos.

ÁREA NATURAL

El Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) de El Palmar cuenta con 59.484 hectáreas y es una de las 22 áreas protegidas. Está ubicada en el departamento de Chuquisaca, provincia Zudáñez, municipio de Presto, a 117 km de la ciudad de Sucre y a dos horas y media de viaje.

Los primeros 60 km están asfaltados, luego se ingresa por un camino empedrado que recorre los próximos 33 km. Los últimos 24 km son de tierra.

El Palmar limita al norte con el departamento de Cochabamba, al sur con los municipios de Mojocoya y al oeste con el municipio de Sucre y Tarabuco.

En este maravilloso paraíso se registran 112 especies de aves pertenecientes a 30 familias, entre las que sobresalen el cóndor, la pava de monte, pájaros carpinteros y la paraba de frente roja (única en el mundo).

También se pueden observar 270 especies de plantas, de las cuales cuatro son endémicas. Las más importantes son la palmera janchi coco, pino de monte, soto, mara, kanchak’acha, aliso, kewiña y sahuinto.

Miguel Sardán, director del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), organizó un paseo con algunos representantes de agencias de turismo y personal de la prensa para poder ser testigos de este paisaje natural que debe ser visitado por todos los bolivianos.

“Éste es un lugar verdaderamente paradisíaco. Son 34 km de palmeras diseminadas en cuatro comunidades del área protegida, aunque no contamos aún con un estudio que nos diga si ésta ha crecido o ha decrecido”, dijo Sardán. El director aseguró que se necesitan hacer investigaciones para verificar el impacto de la depredación en el lugar como consecuencia de la cantidad de “ganado que tienen los comunarios”, que está por encima de lo permitido (cinco por hectárea) entre vacas, chivos, ovejas, chanchos, entre otros. “Actualmente las familias tienen entre 20 y 25 animales, cuatro veces más de lo permitido, lo que indica que hay una depredación, una deforestación del área, y esto nos preocupa”, señaló.

El Palmar cuenta con tres pisos ecológicos: valles interandinos, valles secos y el tucumano boliviano que termina en la frontera con el departamento de Chuquisaca.

Todas las áreas circundantes a este territorio protegido son de amortización y acogen a 10 comunidades: Torco Torco, Chajra Mayu, Joya Charal, Loman, Tranca Horno Kasa, Rodeo El Palmar, El Palmar, San Francisco, Molani y Aramasi.

En el área protegida viven alrededor de 700 familias, vale decir, cerca de 3.000 personas. Los pobladores viven de la producción de papa, choclo, cebada y trigo. “Hoy aprovechan el agua que hay para tener una producción más sostenible”, sostuvo Sardán.

Los suelos más fértiles para la agricultura se ubican en los valles interandinos, donde las características agroclimáticas son más favorables. Los cultivos que se realizan, tanto de secano como de riego, utilizan el guano de sus animales, principalmente de cabras y ovejas como abono orgánico.

No se reportó el uso de fertilizantes químicos, pero para el tratamiento fitosanitario se utilizan mínimamente algunos productos. Bajo esas condiciones, los suelos no están afectados directamente por la acción del hombre. Las causas para el desequilibrio ambiental son de origen natural.

Flora

La mayor parte de la vegetación originaria corresponde al bosque mediano y bajo. Está concentrada en pequeñas áreas donde las condiciones edáficas e hídricas son propicias. Responden a las depresiones que forman las quebradas y las laderas con pendientes moderadas.

Hay otros tipos de vegetación, como los matorrales bajos, abiertos y los pastizales con sinusias leñosas que crecen en las pendientes superiores abruptas y en las cimas de las serranías.

Fauna

El Palmar está conformado por tres ecorregiones que se forman a partir los bosques tucumano-boliviano, los bosques secos interandinos y los transicionales Chaco Serrano dentro del ANMI de El Palmar. A partir de esta diversidad se crea un mosaico de ecosistemas y una variedad de tipos de vegetación que se distribuyen en un gradiente altitudinal que va desde 1.196 hasta 3.182 msnm. Por estas condiciones, esta área tiene una riqueza faunística considerable que necesita ser estudiada con más detalle, especialmente por la presencia de especies de alto valor ecológico y amplia distribución, como el oso jucumari y la paraba de frente roja.

 

CREACIÓN

En 1992, la entonces Corporación de Desarrollo de Chuquisaca (Cordech) propuso la creación de un santuario de flora y fauna para la protección de la palmera endémica janchi coco, en los cantones Pasopaya y Rodeo, de la provincia Zudáñez. La extensión propuesta en ese entonces fue de 1,5 km2.

En 1993, la Fundación Acción Cultural Loyola (ACLO) y el Programa de Bosques Nativos (Probona), a partir de la iniciativa de Cordech, decidieron impulsar la creación de un área protegida en una de las zonas de trabajo de ACLO.

Las áreas identificadas fueron los cantones Pasopaya, Rodeo y El Palmar, del municipio Presto; en ese sentido, iniciaron estudios en campo, principalmente sobre aspectos ecológicos, taxonómicos y de potencialidad de uso de la palmera janchi coco haciendo referencia a la presencia de algunas especies de fauna como el jucumari, el puma, el taitetú y el cóndor.

El proceso de declaratoria de El Palmar como área protegida tuvo una serie de pasos previos  (viajes de inspección, amojonamiento para la definición de límites, talleres y reuniones con las organizaciones campesinas). Hubo una amplia participación de varios sectores, incluso se constituyó un comité impulsor conformado por ACLO, ASE, la entonces Prefectura de Chuquisaca, la central seccional sindical y las cuatro subcentrales. El proceso concluyó el 20 de mayo de 1997 con la promulgación del Decreto Supremo 24623, mediante el cual se creó el Área Natural de Manejo Integrado de El Palmar.

DIFUSIÓN

Para Sardán, lo importante es que se difunda la existencia de este lugar, donde además de existir una vegetación extraordinaria, se puede observar la presencia de animales que viven en su hábitat. “Este lugar debe ser conocido por todos los bolivianos para que se sientan orgullosos de la maravilla natural que tiene el país”, manifestó el director.

Agregó que por esta razón existe una política para socializar el tema, dando a conocer mediante diversos tipos de promoción e incluso difundidos en escuelas y colegios, que son los receptores de primer nivel multiplicador. “Son los niños y jóvenes quienes transmiten sus conocimientos a sus padres, que son quienes reciben la información y que, de alguna manera, pueden generar conciencia para que nuestra área protegida, nuestro pulmón, nuestro reservorio de flora y fauna sea visitado y, además, para que aprendan a compartir la responsabilidad de trabajar en la conservación del medio ambiente”, argumentó el experto en el área.