60 años del triunfo del pueblo cubano

Foto: Archivo
La revista Bohemia de enero de 1959 reflejó en sus páginas el triunfo de la Revolución cubana

 

Cambio - Especial 60 años de Revolución Cubana / Edición Impresa

El 1 de enero, la Revolución cubana cumple 60 años de transformaciones en la Isla que la convierten en un referente en el ámbito mundial de la lucha socialista y del acceso universal a la salud y la educación.

“Son 60 años de resistencia al bloqueo imperialista y construcción del proyecto socialista. Entre tantos resultados, el más valioso fue garantizar que la Revolución Socialista fuese comprendida, defendida y construida por el pueblo cubano”, escribe Jaime Amorim, dirigente de la Dirección Nacional del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). 

La Revolución sobrevivió a todos los obstáculos y amenazas durante estos 60 años, principalmente porque sus dirigentes tuvieron la sabiduría estratégica de invertir prioritariamente en las personas, elevando el nivel de conocimiento y conciencia. Más que inversión en infraestructura y logística, se invirtió en educación, en salud, en cultura, en deporte. Aún hoy el país tiene dificultades económicas y de servicios, pero se ve alegría y felicidad en el rostro y en las expresiones de las personas. Ellas defienden la revolución y la patria cubana.

Como expresión de eso, se ve en varios espacios la frase “Yo amo esta isla”, asegura Amorim tras su visita a Cuba, a mediados de este año.

Para el máster en Comunicación Social, Rodobaldo Martínez Pérez, la humanidad vive en “una sociedad descarnada, cargada de violencia e irrespeto. En medio de eso, la Revolución cubana es una hermosa fuerza antagónica a tales desvaríos, una poderosa carga de justicia social y la certeza de tener al ser humano como el centro de todo el quehacer”.

La Revolución cubana resistió los embates de 11 administraciones de Estados Unidos de distinto signo “y aquí estamos y estaremos, libres, soberanos e independientes”, manifestó el expresidente Raúl Castro en el anterior aniversario de la revolución.

Cuba se encuentra entre los primeros países en calidad educativa y de salud, además es considerado uno de los mejores en atención a los niños y niñas, todos esos logros a pesar del bloqueo económico de Estados Unidos. 

Extracto del discurso de Fidel Castro en La Habana, el 8 de enero de 1959

Compatriotas:

Yo sé que al hablar esta noche aquí se me presenta una de las obligaciones más difíciles, quizás, en este largo proceso de lucha que se inició en Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956. El pueblo escucha, escuchan los combatientes revolucionarios y escuchan los soldados del Ejército, cuyo destino está en nuestras manos.

Creo que es éste un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía fue derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil. 

Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario.  Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones siempre traería las peores consecuencias, y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo. ¿Cómo ganó la guerra el Ejército Rebelde? Diciendo la verdad. ¿Cómo perdió la guerra la tiranía? Engañando a los soldados.

Cuando nosotros teníamos un revés, lo declarábamos por Radio Rebelde, censurábamos los errores de cualquier oficial que lo hubiese cometido y advertíamos a todos los compañeros para que no le fuese a ocurrir lo mismo a cualquier otra tropa. No sucedía así con las compañías del Ejército. Distintas tropas caían en los mismos errores, porque a los oficiales y a los soldados jamás se les decía la verdad. Y por eso yo quiero empezar —o, mejor dicho, seguir— con el mismo sistema: el de decirle siempre al pueblo la verdad.

Se caminó un trecho, quizás un paso de avance considerable. Aquí estamos en la capital, aquí estamos en Columbia, parecen victoriosas las fuerzas revolucionarias; el Gobierno está constituido, reconocido por numerosos países del mundo, al parecer se conquistó la paz; sin embargo, no debemos estar optimistas. Mientras el pueblo reía hoy, se alegraba, nosotros nos preocupábamos; y mientras más extraordinaria era la multitud que acudía a recibirnos, y mientras más extraordinario era el júbilo del pueblo, más grande era nuestra preocupación, porque más grande era también nuestra responsabilidad ante la historia y ante el pueblo de Cuba.

La revolución tiene ya enfrente un ejército de zafarrancho de combate. ¿Quiénes pueden ser hoy o en lo adelante los enemigos de la revolución? ¿Quiénes pueden ser ante este pueblo victorioso, en lo adelante, los enemigos de la revolución? Los peores enemigos que en lo adelante pueda tener la Revolución cubana somos los propios revolucionarios.

Es lo que siempre les decía yo a los combatientes rebeldes:  Cuando no tengamos delante al enemigo, cuando la guerra concluya, los únicos enemigos de la revolución podemos ser nosotros mismos, y por eso decía siempre, y digo, que con el soldado rebelde seremos más rigurosos que con nadie, que con el soldado rebelde seremos más exigentes que con nadie, porque de ellos dependerá que la revolución triunfe o fracase.

Hay muchas clases de revolucionarios. De revolución estuvimos oyendo hablar hace mucho tiempo; hasta el 10 de marzo se dijo que habían hecho una revolución e invocaban la palabra revolución, y todo era revolucionario; a los soldados los reunían aquí y hablaban de la ‘Revolución del 10 de marzo’.

El revolucionario aquel de mis primeras impresiones de niño andaba con una pistola 45 en la cintura y quería vivir por sus respetos; había que temerle: era capaz de matar a cualquiera; llegaba a los despachos de los altos funcionarios con aire de hombre al que había que oír, y en realidad se preguntaba uno: ¿Dónde está la revolución que esta gente hizo, estos revolucionarios? Porque no hubo revolución y hubo muy pocos revolucionarios.

Esa pregunta hay que hacérsela, porque de nuestro examen de conciencia puede depender mucho el destino futuro de Cuba, de nosotros y del pueblo.