Museo de Arqueología invita a un recorrido virtual por Inkallajta

Las ruinas de Inkallajta que se encuentran en la localidad de Pocona, Cochabamba.
Foto: Archivo

 

Edwin Conde Villarreal 
La realidad virtual —entendida como una experiencia multidimensional generada a través de la tecnología informática— es utilizada por primera vez en el Museo Nacional de Arqueología a partir de un recorrido por la fortaleza de Inkallajta, que permitirá al visitante mirar y transitar como si estuviera realmente en el sitio arqueológico de la cultura inca, ubicado en Cochabamba.

“Trabajamos para tener elementos tecnológicos de interacción con el público, en ese sentido, estamos con el proyecto que ofrecerá inicialmente un recorrido con escenarios virtuales de Inkallajta; también tenemos otros prototipos de salas que está previsto que sean presentadas en febrero”, afirmó el responsable del Museo Nacional de Arqueología (Munarq), David Trigo.

Explicó que los dispositivos tecnológicos, como cascos, ordenadores y pantallas para disfrutar de las imágenes, fueron adquiridos con una donación de la empresa TBS Televisión de Japón. “Pero el paseo tiene más ambiciones, como interactuar con grupos de teatro que representen (en videos) las acciones de los incas, mostrando a los visitantes otros aspectos educativos del sitio”, añadió.

La pasada gestión, la Unidad de Arqueología y Museos (UDAM) del Ministerio de Culturas y Turismo levantó por primera vez la planimetría en tercera dimensión (3D) del complejo y fortaleza de los incas, para la elaboración de un plan de restauración y conservación; los cálculos tridimensionales posibilitaron proponer el recorrido virtual.

Aproximadamente a mediados del siglo XV, en la actual localidad de Pocona —distante a unos 140 kilómetros de la ciudad de Cochabamba—, los incas erigieron Inkallajta, que estratégicamente se encuentra entre quebradas, con una superficie aproximada de 30 hectáreas y cerca de 50 estructuras, incluida una cascada natural. Se destaca y es característico uno de los muros de la Kallanka, una edificación que mide 80 por 27 metros.

Con relación al uso de la moderna tecnología, Trigo indicó que las ventajas de generar paisajes tridimensionales impresiona al visitante y la explicación se vuelve lúdica por la sensación de cercanía con los objetos. 

El Museo Nacional de Arqueología, fundado a principios del siglo pasado, proyecta para 2019 la interacción virtual con el público, que incluye la parte lúdica y educativa sobre la importancia de los sitios arqueológicos, promoviendo la conservación del patrimonio cultural.

Prototipo del museo virtual
“Los planos en 3D no lo son todo, es necesario generar guiones, personajes y otros mecanismos que introduzcan escenografías reconstruidas virtualmente para que el público las disfrute; con Inkallajta es algo más grande”, detalló Trigo, refiriéndose a una prueba piloto que se realizó en diciembre pasado en Ciudad Satélite, de El Alto, durante la primera feria de turismo y culturas Jiqisiñani, donde se pudo “testear” el interés que tienen las personas.

La muestra de la escenografía de realidad aumentada incluyó la Puerta del Sol, el monolito Bennett, un receptáculo lítico encontrado por Carlos Ponce Sanginés en el Templete Semisubterráneo con iconografía tallada y vasijas de cerámica. 

Es necesario utilizar un casco para 3D y un comando como dispositivos para ingresar a la realidad virtual; el guión es relatado por David Trigo y refleja la historia de los kerus o vasos ceremoniales de Tiwanaku. La aplicación —que requiere un ordenador y pantalla,  y permite ‘agarrar’ los objetos arqueológicos— fue elaborada por el técnico de la UDAM Leodán Callizaya y el pasante voluntario Néstor Chura.