En lugar de correr la ASO camina

Laberinto

Gustavo Cortez C.

Editor / Deportes

En lugar de correr, la ASO camina

Bolivia no aceptó en mayo del año pasado la ruta que la ASO (Amaury Sport Organisation) propuso para el Dakar 2019 porque el Gobierno nacional quería que ésta recorra otras regiones del país. Entonces la empresa se enojó, no aceptó y se quedó sólo con Perú.
Antes había desistido Argentina, que era sede infaltable desde que la carrera llegó a Sudamérica (2008). Un duro golpe para la ASO.
Es que Argentina le daba calor extremo al rally, Bolivia altitud y frío, y Perú —Chile antes— dunas de arena. El Dakar reúnía con esos terrenos el escenario perfecto porque los pilotos vivían toda clase de experiencia extrema, la esencia de esta prueba.
Ahora sólo será un Dakar de dunas. La ASO y su director, Etienne Lavigne, van perdiendo horizonte. No pudieron convencer ni a Ecuador ni a Colombia para este año. Se quedaron sólo con una sede.
La carrera en sí tiene un gran atractivo, la ve todo el mundo y le abre a los países que la acogen una ventana turística importante.
Sin embargo, los organizadores parece hoy se manejan con mal tino y no fusionan el valor del rally con una buena gestión diplomática.
En 2018 Perú pagó $us 8 millones, Bolivia 4 millones y Argentina 6 millones. En 2019, Perú paga 6 millones. La ASO se quedó sin 10 millones con relación al año pasado. En lugar de correr, la ASO camina.